EDITORIAL
Editorial

La valoración de Trump se derrumba por la economía

más allá de la épica nacionalista MAGA, la ciudadanía requiere resultados claros en su bienestar y, por ahora, no los está percibiendo

Donald Trump, presidente de EEUU.
Donald Trump, presidente de EEUU.Evan VucciAP
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El discurso que dio el presidente de EEUU para repasar el primer año de su segundo mandato pone de manifiesto el golpe que ha recibido en términos de apoyo popular, que las encuestas sitúan en mínimos pese a su habitual retórica triunfalista. La realidad diaria que viven los estadounidenses condicionó un discurso muy centrado en la economía, lo que evidencia que la Casa Blanca es consciente del daño que la inflación y el aumento del paro están causando en la imagen del presidente. En las elecciones de hace un año, castigó especialmente a los demócratas que Trump se presentara como un gestor eficaz en plena subida de precios. Una percepción que ahora se derrumba y que intentó recuperar al anunciar un nuevo boom económico que por ahora los datos no avalan.

Según las últimas encuestas, sólo un 36% aprueba ahora su gestión, el nivel más bajo desde que es presidente, y el mayor motivo de descontento es precisamente la inflación. La alocución de fin de año ni siquiera se detuvo en Venezuela, pese a la tensión creciente de las últimas jornadas y a que, unas horas antes, el comentarista ultraconservador Carlson Tucker había anunciado que EEUU declararía la guerra esa misma noche. Tanto la política internacional como las batallas culturales cedieron el protagonismo a un análisis económico no exento de medias verdades.

Trump construyó un relato de prosperidad sin precedentes, pero la realidad a la que se enfrentan los electores es muy distinta. La inflación subió en octubre a un 3% por primera vez desde enero, y registró una leve caída en noviembre que los analistas atribuyen a que el reciente cierre del Gobierno, el más prolongado de la historia del país, impidió recoger datos completos.

Además, desde su toma de posesión, el desempleo ha subido de un 4% a un 4,6%, el nivel más alto en cuatro años. Las recientes debacles de los republicanos en las elecciones locales y la caída en popularidad del presidente demuestran que, más allá de la épica nacionalista MAGA, la ciudadanía requiere resultados claros en su bienestar y, por ahora, no los está percibiendo.