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La economía urgente

De cada diez trabajadores en España, uno es pobre

El incremento que se ha producido desde 2019 en el Salario Mínimo Interprofesional ha servido para reducir los niveles de pobreza laboral, pero en los últimos años el descenso ha sufrido un frenazo. Parece que, por más que siga subiendo el SMI, ya no es tan efectivo.

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda DíazJavier LizónEFE
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No lo digo yo. Son los datos de Eurostat, la agencia de estadística comunitaria, los que muestran que pese al dinamismo económico de los últimos años y la fuerte creación de empleo, España sigue siendo uno de los países europeos con mayor pobreza laboral. Seguimos entre los que tienen más tasa de paro (gente que querría trabajar y no encuentra empleo) y también abundan los que cobrando un salario no viven en condiciones dignas. Le sucede al menos una de cada diez personas (el 12%), el doble que en la media de la UE.

El incremento que se ha producido desde 2019 en el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) ha servido para reducir esos niveles de pobreza laboral, pero en los últimos años el descenso ha sufrido un frenazo. Parece que, por más que siga subiendo el SMI, ya no es tan efectivo para reducir esa bolsa de pobreza.

Elevar el Salario Mínimo es pertinente, en mi opinión, en un país en el que el PIB crece, el empleo aumenta, los beneficios empresariales suben, los márgenes empresariales mejoran y la inflación exprime los presupuestos de las familias. Igual que procedería que suban los sueldos de la clase media en general y que dejemos de ser uno de los países que peor paga de Europa.

Pero aunque esa es una necesidad, también lo es abordar los motivos que están detrás de esa pobreza laboral. En resumen, el problema está en que la gente trabaja menos de lo que querría. Todavía es muy elevado el porcentaje de personas -sobre todo mujeres- que tiene un contrato a tiempo parcial pero preferiría tenerlo a tiempo completo, así como el de personas con contrato fijo discontinuo (con categoría de indefinido, eso sí), pero a las que sólo llaman unas horas al día o unos días al mes. De poco sirve que nos paguen más la hora si cada vez nos llaman menos horas o con menos asiduidad.

¿Cómo revertir esta situación? El propio tejido productivo lo dificulta, con un peso muy relevante en la economía de sectores cuya actividad es muy estacional por estar muy ligada al turismo, pero las mentes pensantes de este país deben identificar medidas a implementar para fomentar los contratos a tiempo completo o de más duración. Es tan importante esto como lo otro, aunque cueste más aprobarlo y dé menos votos.