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El primer cruce

Rufián es la solución lógica

Encarna no sólo el deterioro conceptual, sino formal de la izquierda

Gabriel Rufián, portavoz de ERC, en el Congreso.
Gabriel Rufián, portavoz de ERC, en el Congreso.Chema MoyaEFE
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El PSOE gobierna gracias a los partidos nacionalistas y, por conveniencia, ha querido presentar a ERC, Junts, PNV y Bildu como aliados naturales de la izquierda. Como si la independencia fuera un proyecto político cualquiera. Como si no supusiera el desgarro de esa trama solidaria que llamamos Estado. La norma ha sido estable: lo común es negociable; lo territorial, sagrado. Este es el PSOE de Pedro Sánchez.

Si escuchamos a Podemos o Sumar advertimos que la alianza entre nacionalismo e izquierda no se limita a la cooperación táctica; es una zona de confort estructural. Y en esta ágora cínica -donde los iluminados hablan de derechos mientras promueven proyectos de exclusión- surge la idea de un frente de izquierdas liderado por Gabriel Rufián.

La propuesta ha sorprendido a algunos, pero es la culminación lógica de esta degradación conceptual y moral de la izquierda. Si la izquierda española ha normalizado la externalización de sus mayorías parlamentarias a partidos que cuestionan la propia existencia del demos; si ha redefinido el privilegio territorial como un matiz progresista; si se explica más por su hostilidad hacia la derecha que por su fidelidad a la igualdad, la elección de Rufián no es una aberración, sino una síntesis perfecta.

Rufián, incapaz de construir un discurso más allá de la provocación, es el candidato idóneo. Encarna no sólo el deterioro conceptual, sino formal de la izquierda. Le creen buen orador porque es agresivo y propenso al insulto, y confían en su liderazgo porque sus macarradas se aplauden en redes. Pero, ¿qué es Rufián, sino un perdonavidas con un vocabulario y una altanería propias de un repetidor de curso? ¿Hay alguna figura más polarizante? ¿Alguien con intervenciones más calculadas para provocar, ofender e inflamar? ¿En qué España paralela preside Gabriel Rufián la mesa de reconciliación nacional?

Entiendo que Rufián sea el producto natural de esta izquierda, pero me resulta incomprensible que alguien vea en él su salvación. Me atrevería a decir que Rufián, Oskar Matute o Irene Montero no son la esperanza de la izquierda, sino el motivo de su caída en desgracia a ojos del españolito medio.

Mis camaradas socialdemócratas, que vieron jugar a Rubalcaba, se estarán preguntando cómo ha podido Rufián conquistar la izquierda. Les respondo invitándoles a mirarse al espejo y con un guiño a esa película que tanto gusta al candidato: Michael Corleone no conquista a la familia. La familia, paso a paso, se convierte en él.