EN nuestro idioma todavía no se ha inventado la palabra exacta que identifique la combinación de vergüenza ajena, pereza, repelús y miedo que provoca leer sobre el proyecto Nueva Feria de Abril. Esta ciudad es potencia mundial en muchos asuntos interesantes, pero ningún lugar del mundo puede alcanzar su grado de maestría en la creación de quimeras, sobre todo si se trata de levantar una quimera andaluza. Estas quimeras son monstruos sucedáneos, con un poco de parque de atracciones, una buena cantidad de falsificación y otra ineludible porción de negocio redondo, pelotazo o como quiera que llamen a sus hobbies quienes transforman este peñón de expatriados. Tiene la culpa la nostalgia un tanto absurda por lo que existe a dos horas de tren. Los monstruos transforman la imagen de la ciudad en un Cobo Calleja con aspiraciones de city, en un pabellón de congresos. Como si todos los empadronados deberíamos llevar colgada una acreditación que nos valide como ciudadanos en este mercadillo de las esencias.
Nueva Feria de Abril suena a idea sin fuste. Lo habitual aquí, donde cualquiera cree tener el concepto definitivo que revolucionará durante cinco o diez minutos la hostelería. Madrid es un ecosistema propicio para el nacimiento de emprendedores con una escasa noción del ridículo. O al menos llama mucho la atención cuando alguien decide, por ejemplo, levantar en Arganda, en un descampado patrocinado por Iberdrola, un festival denominado Madrilucía y trata de hacerlo pasar como otra aportación al día a día. Nueva Feria de Abril está diseñada como el portal de Belén más caro de la historia. Y lo que más molesta no es el hecho de que perviertan una fiesta imposible de exportar, sino vivir en un lugar que lo propicia. En este ecosistema entregado al primer vendedor de crecepelo que pasa. Nueva Feria de Abril no invoca la grandeza: es una una nueva sede de la charca. Allí podrán disfrutar los Nuevos Madrileños de otra aberración con la que sentirse europeos un ratillo.
La Feria de Abril es una cosa rarísima que se da en un lugar muy concreto donde sus vecinos colocan la vida social en un escaparate y ejercen de anfitriones. Nueva Feria de Abril es una cosa rarísima que se da en un lugar muy concreto donde sus vecinos quieren huir lo más lejos posible del proyecto.

