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Cabo Suelto

Para ti el Nobel, para mí Venezuela

Estoy convencido de que en breve se dejará sentir mejor la decepción gigante de quienes consideraban a Trump su gallo de pelea

Seguidores de María Corina Machado en Santiago de Chile.
Seguidores de María Corina Machado en Santiago de Chile.AP
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Medio mundo está en manos de seres mediocres con un poder ilimitado. Estos mismos fenotipos pueden hacerse con el control de un país ajeno sin resistencia legal aparente y esquilmarlo o lo que sea. La operación militar de Trump en Venezuela para secuestrar al patético Nicolás Maduro y juzgarlo en Nueva York (no en un tribunal internacional, sino en Nueva York) es una de las apoteosis más disparatadas del siglo XXI. Un aviso a navegantes. Un "vais a flipar aún más mañana". De todo lo que se va conociendo entre el tonelaje de estupefacción, el desagrado y la incertidumbre, lo más sorprendente es la manera en que el salvador trituró con una frase a María Corina Machado, líder corajuda de la oposición venezolana, quien hasta hace poco reclamaba este mismo asalto para reinstaurar una democracia en la que Trump no ha creído nunca ni tiene por costumbre invocar si no es para escupir dentro.

El presidente de EEUU ha utilizado de grillo a la oposición venezolana para caldear la atmósfera y dar el golpe cuando consideró más conveniente para él. El fondo del asunto, insisto, no es la democracia, sino el petróleo. Una verdad clarísima, como que los ríos dan a la mar. Ese petróleo no lo piensa extraer rehabilitando nada, sino aprovechando las mañas del chavismo. Ellos conocen mejor que nadie cómo se hacen las cosas allá. Bastó con traicionar desde dentro al payaso de Maduro y guantanamizarlo un poco. Un éxito. Y Delcy Rodríguez, a las órdenes de las neurosis de Mar-a-Lago. "Una admiradora, una amiga, una esclava, una sierva". A lo López Vázquez.

Porque esta es otra: la empresa de Trump no tiene residencia en la Casa Blanca; eso es cosa de demócratas acomplejados. La empresa de Trump con la que también dirige EEUU está en una mansión con hoyos de golf en Florida. Y, entre una cosa y otra, el tarambana se ha cargado de una coz todo el andamiaje opositor. De momento, no cuenta con Machado para nada. Quizá haga uso de alguno de los suyos para gangrenar del todo el movimiento, como hará con el chavismo. Estoy convencido de que en breve se dejará sentir mejor la decepción gigante de quienes consideraban a Trump su gallo de pelea. Y no olvidarán su apoyo huracanado a quien tienen por la única persona capaz (dicen) de liderar una transición real en aquellas tierras ricas. Y lo dirán en voz alta, aunque Trump los haya traicionado en la respuesta breve a una pregunta de relleno en la rueda de prensa después del asalto cuatrero: tú el Nobel y yo Venezuela. Que no decaiga: seguid creyendo en él.