Después de quemar a lo bonzo al PSOE en Extremadura, una portavoz de Pedro Sánchez ha salido felicísima detrás de un atril y le ha dicho a dos micrófonos finos como estambres algo tremendo: "Estamos más fuertes que nunca. Hay PSOE para rato". Me temo que no es un sentir general, aunque lo intente Montse Mínguez, encargada de hacer esta pirueta del Circo del Sol disimulando con entusiasmo la corona de espinas. Le ha faltado decir que la hecatombe electoral de Miguel Ángel Gallardo es un abracadabra para impulsar a Vox. Qué sé yo.
No hace falta hacer esfuerzos intelectuales para enterarse de que mantener al procesado Gallardo al frente de la apuesta socialista en Extremadura es de un surrealismo bajero. Sólo hay una explicación: a Gallardo lo tenían que callar de alguna manera, aunque sea entregando Extremadura y escondiendo la mano. Lo del domingo estaba clarísimo en Moncloa y en mi barrio desde hace tiempo. El desgaste y el cansancio les ha deparado otro resto de naufragio. La carrera de Gallardo hasta el subsuelo recuerda a aquella maravillosa conversación breve que mantuvieron una mañana en Cádiz el Cojo Peroche y el Beni de Cái ante la placa de piedra que había puesto el Ayuntamiento en memoria del escritor José María Pemán en 1939: "En esta casa nació el insigne poeta José María Pemán, cantor excelso de la raza hispana..." (ese almíbar del franquisterío)... El Beni de Cái admiraba y el Cojo Peroche, a su lado, sospechaba. Después de unos segundos en silencio, uno preguntó al otro: "Cojo, ¿tú qué crees que pondrán en mi balcón cuando me muera?". Y el Cojo contestó, claro: "¿En tu casa? ¿Cuando palmes? Pues qué van a poner, Beni, mi alma: 'Se vende'".
Exactamente eso es lo que ha hecho Sánchez con Gallardo: explicarle que no es nadie a costa de todo el PSOE, si acaso una mala coartada, y que está vendido mientras el alba de la catástrofe socialista en Extremadura clarea espoleada por la frustración. Esto no se puede vender como fortaleza de nada ni de nadie, sino como el mal augurio de lo que viene. Sánchez dejará al PP un cultivo de minas voxeras en todas direcciones. Y, de paso, se irá reforzando como único resplandor a la izquierda mientras consume a los socios inmediatos de Sumar en la oscuridad. La cosa es muy loca. Estamos a una derrota aragonesa de que salga al atril otro convencido en nómina diciendo aquello del poeta Heine: "Dios hizo el mundo en seis días y el séptimo llamó a Goethe y le dijo: haz tú las nubes". Cambiando, eso sí, Goethe por Pedro.

