La pregunta que más se hacen los periodistas es si dimite o no. Y no hace falta explicar a quién se refieren. Pedro Sánchez parece a veces invencible e insustituible, pero la situación se ha acelerado de tal forma que se supone que no va aguantar más. Está acorralado y al borde del colapso. Se acumulan las investigaciones de la Guardia Civil por diferentes delitos. Al presidente se le ha torcido todo. Ya no se trata de una banda de corruptos y de salidos, sino de un Gobierno que se equivoca y no rectifica. Y él solo se ha metido en una situación irreversible de la que no puede salir. Se le ha caído el discurso, la pinta, la seguridad, la firmeza. En 24 horas todo ha cambiado. Sánchez está a merced de los magistrados en los casos que afectan a su esposa y a su hermano, y él mismo está cerca de perder el poder, el mismo del que tanto ha abusado.
Dice Pedro Bofill, ex diputado socialista, que Sánchez es un césar que tiene sometido al PSOE a través de un populismo puro y duro. Sin embargo, tras los últimos escándalos, se ha quedado en nada y a merced de lo que quiera el partido. Uno de sus grandes errores ha sido intentar callar a la Benemérita para así evitar la limpieza que la UCO está haciendo, un cúmulo de pesquisas que no tiene precedentes. La Guardia Civil sólo está cumpliendo con su deber. Está claro que, tal como afirma Cayetana Álvarez de Toledo, el número uno de la pirámide es Sánchez, quien tiene pánico a los españoles y a las urnas.
Entre la acumulación de escándalos sobresale el de Plus Ultra, rescatada después de la pandemia con 53 millones de euros. Fue una decisión del presidente del Gobierno. Los cuatro detenidos en el marco de este caso han quedado en libertad provisional. Incluido el dueño de la empresa, Julio Martínez Sola. La compañía usó parte del rescate para blanquear fondos de una «organización criminal» vinculada a Venezuela, según la investigación de Anticorrupción. Por otro lado, en un nuevo caso de corrupción, la UCO detuvo a Leire Díez, la fontanera del PSOE; al ex presidente de la SEPI Vicente Fernández y al empresario Antxon Alonso, socio de Cerdán.
El rescate de Plus Ultra, que estaba en la ruina, se hizo a través de la SEPI. Estamos ante la creciente sospecha de que esta sociedad estatal, dependiente del Ministerio de Hacienda, sufrió un saqueo por parte del Gobierno durante la pandemia, cuando se atracaba el patrimonio del Estado.

