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Carne de Cañón

El precio del huevo en la geopolítica de Sánchez. España, monorquía constitucional

Un documental sobre la genética de Hitler revela que tenía los órganos sexuales atrofiados. Eso ya lo sabían los ingleses, que lo cantaban en la Guerra: "Solo tiene un huevo".

El precio del huevo en la geopolítica de Sánchez. España, monorquía constitucional
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Todo el mundo quiere hablar de geopolítica. No se equivoquen. La geopolítica siempre ha sido interesante, pero ahora se glosa como antes se pontificaba del cambio climático, del feminismo o del federalismo asimétrico. Los temas de moda funcionan un poco como lo de Rockefeller: cuando el chófer dice que va a comprar acciones, es el momento de venderlas. Y el chófer -el limpiabotas según otras versiones de la anécdota- puede ser desde el pobre hombre rico hasta una ilustre fregona. La vulgaridad es transversal. No entiende de dinero.

Los huevos han llegado al debate geopolítico. El precio se ha disparado (un 22%) tras el sacrificio de tres millones de aves por los brotes de gripe aviar provenientes de nueve países de nuestro entorno. También influye, explica nuestro periódico, que la ingesta de proteína animal (pollo, pavo, ternera) se haya impuesto tras ese artificio que fue el tofu, las hamburguesas de soja y la quinoa. Hitler, ya lo sabemos, era vegetariano; lo que sin duda contribuía a ese meteorismo del que hablan todos los informes de sus médicos.

Durante la II Guerra Mundial, los ingleses cantaban sobre los atributos sexuales del Führer, lo que viene muy al caso a tenor de esta crisis. «Hitler has only got one ball [Hitler tiene un huevo], Goering has two but very small [Goering tiene dos pero muy pequeños]». Y seguía repasando a Goebbels y a Himmler, que por cierto trabajaba en una granja de pollos antes de la puerta giratoria.

En Hitler's DNA: Blueprint Of A Dictator [ADN de Hitler. Proyecto de un dictador], emitido en Channel 4, la genetista Turi King ha afirmado que Hitler padecía el síndrome de Kallmann, una enfermedad hereditaria que afecta al hipotálamo e impide el desarrollo correcto de la pubertad y de los órganos sexuales. Esta atrofia testicular, que torna la gallina en codorniz, recibe el floral nombre de microorquidismo. Otra de las conclusiones es que Hitler figuraba en el 1% de la población con posibilidades de tener autismo, bipolaridad y esquizofrenia, enfermedad que sufría su prima Aloisia Veit, encerrada en Hartheim (Austria) hasta que los nazis la eutanasiaron.

King, célebre por identificar los restos de Ricardo III («Mi reino por un caballo»), ha logrado extraer el ADN de Hitler de un trozo ensangrentado del sofá en el que se suicidó y que Roswell Rosengren, un soldado aliado, se llevó de recuerdo cuando entró en el búnker. La afirmación coincide, al parecer, con el informe que los médicos de la cárcel de Landsberg hicieron al genocida en 1923 y en el que se afirmaba que el preso presentaba criptorquidia derecha, esto es, que al contrario que los huevos españoles, el suyo no había acabado de bajar. O, como indica un profesor finlandés, un pene anormalmente minúsculo, fuente inagotable de traumas.

Las conclusiones coinciden con numerosos testimonios del entorno de Hitler sobre su incapacidad para establecer relaciones íntimas con ninguna mujer, lo que sin duda acaba con mucha literatura respecto a la relación que mantenía con su sobrina Geli Raubal, con la que convivía y que se suicidó a los 17 años. El documental recoge las declaraciones que hizo en su día su ama de llaves, en las que afirmaba que nunca observó resto alguno de actividad sexual cuando lavaba su ropa interior. «Y como era muy curiosa, siempre lo miraba».

Al final, no se concluye si Hitler tenía el pene pequeño o solo tenía un huevo. Algo que también decía la oposición en el exilio sobre Franco. Es curioso: siempre se trata de desacreditar a las mujeres con rumores sobre que son hombres, es decir, que tengan órganos sexuales masculinos, y a los hombres con la monorquía, esto es, que solo tengan un huevo. De Sánchez también lo dicen los buleros, contraponiéndolo al ingenioso Hildalgo. ¡Monorquía constitucional!

Al final sí que deben de estar justificadas todas esas conversaciones sobre geopolítica. Con LL.