Si la agonía del marianismo quedó cifrada en el bolso sedente de Soraya, el final del sanchismo se anuncia en el bolso falso de la hija de Yolanda Díaz. El bolso se nos presenta así como el alfa y el omega de un periodo español más accesorio que sustantivo. Que una familia comunista recurra a complementos de mercadillo a mí no me parece tan mal como a su propio Gobierno, que difundió una compaña ceñuda contra los productos falsificados sin reparar en el ejercicio de autoinculpación. Porque el Gobierno de coalición progresista es en sí mismo un gigantesco bolso falso, un Luis Vuitón tendido sobre la manta de un senegalés de la Gran Vía.
Tres presupuestos ha aprobado Pedro en siete años y medio de ocupación de la presidencia. Y esos tres los aprobó porque estábamos en pandemia, y como al hijo tonto de la familia europea nos consolaron con una piñata de millones esos estrictos norteños a los que ahora regateamos la contribución a la defensa común. Con esos fondos se pagaron los favores asimétricos que compraban los votos de los partidos del Frankenstein. Pero un amor comprado con dinero no es amor, y un proyecto político basado exclusivamente en la negación de la alternancia junta compañeros de cama tan extraños que se acaban divorciando. Junts ha rematado la legislatura anunciando enmienda a la totalidad de las leyes tramitadas por Armengol. Pero ahora saldrá Alegría a presumir de estabilidad con el mismo desahogo con el que almorzaba con Paco Salazar, sin guardar distancia alguna de seguridad feminista. Porque la falsedad es el oxígeno mismo que circula por los pulmones negros de un socialismo coagulado y de una legislatura necrosada.
Sabemos desde 2015 que en Pedro todo es mentira salvo su ambición. Según eso el desenlace del sanchismo solo puede ser igual a su planteamiento. Morirá como nació: rigurosamente ajeno a la verdad. Él justificó la censura a Rajoy bajo dos premisas: la regeneración democrática y la justicia social. Del fracaso estrepitoso de la primera da cuenta la crónica cotidiana de tribunales, donde van uniéndose los puntos que llevan de la sauna a la cloaca y del burdel a la caja B. En cuanto al humo del cohete económico español, acaba de disiparlo Cáritas documentando el incremento de la pobreza, la desigualdad, la exclusión social y la precariedad laboral. Cáritas sabe de lo que habla, porque trata a diario con quienes no pueden permitirse siquiera un bolso de imitación.

