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La economía urgente

Un Pepito Grillo muy molesto para el Gobierno

Cristina Herrero, presidenta de la AIReF
Cristina Herrero, presidenta de la AIReFEuropa Press
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De todos es sabido que, para quien la tiene, la mala conciencia es agotadora. Martillea hasta en los momentos más inesperados, por eso es más cómodo no tenerla. Lo malo es que incluso así, a veces existe un Pepito Grillo que nos recuerda lo que no debimos hacer y cuáles han sido las consecuencias. Este pequeño insecto con chistera resulta igualmente insoportable. Qué paz cuando nadie vigila, controla, fiscaliza, ni nos dice qué cosas podríamos hacer mejor.

Este mismo sentimiento es el que parece tener el Gobierno con la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, la AIReF, una institución libre que creó el ex ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, hace doce años para que controlara las políticas del Ejecutivo y, en especial, todo lo vinculado a las cuentas públicas (la ejecución del Presupuesto, la evolución de la deuda pública, etc.). Existen instituciones semejantes en muchos de los países de la Unión Europea.

En los últimos dos años se ha hecho demasiado evidente que al equipo de Pedro Sánchez este Pepito Grillo le molesta. Tanto, que ignora completamente todas sus recomendaciones y dificulta todo lo que puede su trabajo.

Su presidenta, Cristina Herrero, se queja, día sí y día también, de que el Ministerio de Hacienda no le da la información que le pide y de que en un país que lleva dos años sin Presupuestos, Plan Presupuestario, objetivos de estabilidad ni ninguno de los hitos que deberían haber sido aprobados, tienen muy complicado cumplir con la función que les encomienda la ley. La estrategia es clara: que acabe pareciendo que la AIReF no vale para nada y, siendo así, que a la sociedad le dé igual si desaparece.

Eso sí, mientras tanto, la institución ha sido el caladero en el que el presidente del Gobierno pescó a su ex ministro de Seguridad Social y ahora gobernador del Banco de España, al actual ministro de Economía y a varios secretarios de Estado de los departamentos más importantes en el área económica. Lo que provoca, a su vez, que partidos como el PP tampoco se levanten en armas para defender al organismo, ya que ha sido cuna de miembros del Gobierno al que hacen oposición.

El problema está en que aunque sin Pepito Grillo la vida es menos amarga... la nariz de Pinocho se vuelve cada vez más larga.