Los separatistas han vuelto a demostrar el desprecio que tienen a los andaluces. Los indpendentistas son españoles, auque no quieran serlo, y no han podido dejar de serlo a pesar de tantas rebeliones. Los de Junts, a pesar de que dieron un golpe de Estado y fueron perdonados, vuelven a lo mismo. Desean un concierto singular y antiigualitario de manera clandestina , en el extranjero, solo para Cataluña. En un alarde de supremacismo para agitar la desigualdad territorial, ha tenido que decir Jordi Turull, condenado a 12 años de cárcel por sedición y malversación, que «con el dinero de los catalanes, los andaluces subvencionan el gimnasio y el perro de compañía».
Critican la bajada de impuestos en una nueva versión de «España nos roba». Dicen que, con el dinero de los catalanes, no pueden dar becas de comedor, y que se están colapsando muchos servicios. No dicen nada de las embajadas, ni del dinero que deben del procés por la malversación. Quieren las competencias de inmigración para salvar su nación y su identidad, cuando ya es tarde porque lo que les preocupa es Aliança Catalana, que los devora, y por eso se vuelven más ultras. Además, han chocado con Pablo Iglesias, que ya está en la oposición. Le han acusado de anticatanalismo por criticar que el pujolismo y Junts hacen propuestas «racistas» con la inmigración.
Vuelven los independentistas por donde solían, a pesar de que se han moderado al gobernar. Antes decían más barbaridades, como que el bilbaíno no vale para servir, ha nacido para ser señor o que el español no ha nacido más que para ser vasallo y siervo. Y Pujol dijo que el andaluz es un hombre destruído y anárquico, cuya ignorancia natural lleva a la miseria mental y espiritual.
El separatismo es una forma de racismo y, como EEUU autoriza las deportaciones, se ha crecido y quiere quedar fuera del reparto de menas. La ministra que ha perpetrado la maquinación explica que es andaluza y ha contado que los andaluces no viven de subvenciones. Juanma Moreno pide respeto y Puigdemont declara que la reacción de Turull es contra el Estado, no contra los andaluces.
El Gobierno de coalición progresista se ha hecho a imagen y semejanza de un partido xenófobo y retrógrado. Ninguno entre nuestros enemigos se ha atrevido a decir que los españoles somos hienas con apariencia humana. La verdadera xenofobia, el discurso racista, está en el discurso separatista.

