COLUMNISTAS
Cabo Suelto

El fuego aviva la vergüenza

Un hidroavión combate el fuego en Lugo.
Un hidroavión combate el fuego en Lugo.EFE
PREMIUM
Actualizado

Aparte de intereses obvios, la tangana forestal desatada entre los asalariados de los dos partidos mayoritarios de España es otra señal de indecencia. Mientras los montes arden y al paso de las llamas se torrefactan ciudadanos, bomberos, voluntarios y animales, el PSOE y el PP aprovechan la catástrofe para prenderse fuego a destajo. Cuando el resplandor de la lumbre tiñe las noches devastando el paisaje, la mendacidad moral de muchos jornaleros de la política crece hasta cotas soberbias. Mayormente analfabetos también en gestión de catástrofes, amparados en la fosa séptica de las redes sociales o en los canutazos y seguros de que la burocracia administrativa es razón de Estado, el cruce de acusaciones de estos 15 días es una chapuza de incompetentes. Aunque aparezcan fingiendo entender de qué hablan cuando hablan de incendios feroces, en verdad se comunican con el mismo espíritu de siempre: una dialéctica de taberna de muy baja estofa.

El fuego de la catástrofe lo están apagando quienes saben de qué va el fuego, bomberos malpagados, malcontratados, malempleados. Retenes en condiciones aún más escurridas. Voluntarios que no tendrían porqué si funcionase una acción política de preservación eficaz de bosques y montes. Inversión y previsión, exactamente. Algunos incendios serán inevitables, pero la gestión de los pollinos institucionales concede cada vez más facilidades a la quema. Esto es así, no traigo intención de hacer apología de la antipolítica. (Aquí nadie ha citado a Vox).

Las cientos de miles de hectáreas naturales arrasadas (con las viviendas, el ganado y tantas vidas dentro) tienen algo de espejo de país: ceniza humeante y no muy distinta de lo que representa (más o menos) buena parte de la actual política española. Lo vemos cada miércoles en el Congreso de los Diputados, cuando unos y otros ponen a secar sus vísceras al sol y los insultos desaforados vuelan en todas direcciones impactando contra la atmósfera tiroteada del hemiciclo. Parece probable que las primeras lluvias acaben con algunos de los fuegos activos mientras ellos discuten de cuanto ignoran. Entonces la batalla pasará a otro lado con igual furia. Los veremos pronto encañonarse por ganar el mérito de que las nubes al fin descargaran. Vergüenza da un rato.