Fue un escándalo con Catilinarias, sin retórica, crispado y feroz. Pero para el Gobierno no ha llegado su hora. Siguiendo su descaro de no contestar a lo que se le pregunta, Sánchez hizo al PP el único culpable de la corrupción del PSOE y estuvo tan faltón que provocó que Feijóo ofendiera a los muertos, llamando al suegro de Sánchez, que acaba de morir, empresario de burdeles. Fue un pleno sin piedad de una legislatura terminada que es mejor no recordar, por tantas humillaciones a la nación. Moncloa cree que ha ganado el pleno de la corrupción, cuando sobrevive por la respiración asistida de sus socios. Si un Gobierno no cae por tanta corrupción y tanto sinvergüenza es por los cómplices que aspiran a destruir la nación y han estado a punto de conseguirlo.
Habría que hacerle a Pedro Sánchez la pregunta de Cicerón: "¿Dónde se detendrán los arrebatos de tu desenfrenado atrevimiento?". Era el acusado de corrupción y, gracias a la satrapía de los aliados del Gobierno, pudo ser el acusador. Los sátrapas se comportaron como déspotas y autócratas para salvar a su protector de la ruina de un Gobierno débil, abucheado en las calles. El presidente anunció, en una intervención sin límite alguno, su propósito de agotar la legislatura. Y Feijóo pronunció uno de los discursos más demoledores de su vida con este estilo: "No hay maquillaje que tape que usted es un político destruido montando numeritos de cordero degollado". "Usted sabía y usted se calló". "Todos estos años han operado como una organización criminal".
Uno de los puntos débiles del Gobierno era su dependencia de las fuerzas separatistas y ahora ha sido su salvación. La principal causa de la impopularidad de este Ejecutivo es su suicida afinidad con el independentismo, que es el último refugio de un Gobierno roto e inútil que sólo sirve para crispar. Dice Miguel Tellado: "A la misma hora en que su número dos comenzaba el nuevo día en la cárcel, después de año y medio de escándalos de corrupción, de abusos de mujeres, de pagos a prostitutas, Sánchez ha venido a rastras a intentar cubrir el expediente anunciando que luchará contra la corrupción con IA". El presidente dedicó más de la mitad de su tiempo a atacar al PP. Se habló de Gürtel, no de moción de censura, entre insultos e interrupciones, pero Sánchez hizo un chapucero relato para salvarse de su dimisión con la alianza de las humillaciones a un país que ya no se atormenta por nada.

