El Gobierno está para el arrastre pero no hay moción de censura, lo cual es una suerte, porque el país no aguantaría otro fracaso de las dos derechas. Es mejor dejar al Gobierno que caiga por sí solo y después recuperar el consenso y la geometría variable. Ya hay desplome del PSOE en las encuestas y puede ir a más si confían en que controlan la extensión de la trama, cuando parece que puede haber ramificaciones en Venezuela, en Suiza y hasta en Armenia.
Eran una cuadrilla que trabajaron para la independencia de Cataluña y para mandar sin ganar elecciones y estuvieron a punto de conseguirlo. Gracias, entre otros, a Cerdán, que lo sabe todo. En parte le deben el Gobierno de los siete votos. Realizó muchos viajes a Suiza para reunirse con Puigdemont y la UCO investiga si aprovechaba esos viajes para llevar dinero negro. Dijo María Jesús Montero que Cerdán era uno de los mejores en Organización, aunque ahora sostenga que no tiene nada que ver con el PSOE. Jordi Évole pide una calle para él por ser el artífice del fin del procés.
Pilar Alegría ha declarado que la investidura fue posible porque una mayoría de 12 millones dijo no a la derecha y a la ultraderecha, pero se olvidó del constructor. En el PSOE se han olvidado de que amañaba primarias y de que le deben el Gobierno. Han pasado de jugarse la mano en el fuego por él a no llevarle tabaco a Soto del Real.
No era el sobrino de Carlomagno ni murió en la batalla de Roncesvalles, pero gobernaban gracias a él. Era íntimo de Pedro Sánchez, su hombre de máxima confianza, y no sabemos lo que le ha dicho en la despedida. Lo que se sabe es que pueden caer juntos porque el grado de amistad que tenían era fuerte y nadie cree que el presidente confiase en su inocencia.
El que lo sabe todo podría estar dispuesto a cantar, según cuenta su entorno a Lamet. Se siente abandonado por los suyos y es costumbre entre los políticos, con menos lealtad que los delincuentes, pasear al adversario. Como decía de ellos Manuel Azaña, «se llaman padres de la patria y no son más que matarifes». Lo de Cerdán parece una trama corrupta transformada en partido y, como el señor Monipodio de Rinconete y Cortadillo, «no es mucho que á quien te da la gallina entera, tú des una pierna de ella». Se repartían las mordidas como colegas y ahora están abandonados por el partido, a pesar de conseguir los siete votos para gobernar.

