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Cabo suelto

Aznar sospecha a lo grande

Como el patio está de basura hasta aquí, no parece buena idea lanzar a lo loco sospechas de pucherazo para unas próximas elecciones generales

El ex presidente del Gobierno, José María Aznar.
El ex presidente del Gobierno, José María Aznar.
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La fortuna de trabajar en este periódico se aprecia, principalmente, en la posibilidad de encontrar razones opuestas sobre el mismo asunto en la misma página. Lo tenemos bien testado en EL MUNDO. Va un ejemplo: leí, como todo el mundo, la sagaz entrevista que Joaquín Manso hizo a José María Aznar. Donde unos encontraron luz, yo advertí tinieblas. Relajadísimo, el ciudadano Aznar lanzó al aire ardiente una superchería despampanante: "Cuando uno es capaz de adulterar unas elecciones internas en su partido, ¿por qué no va a ser capaz de alterar unas elecciones generales?". Hablaba de las mandangas de Cerdán y del machaca Koldo en otra de sus posibles corrupciones: introducir dos papeletas fraudulentas en la votación de las primarias de donde Sánchez salió elegido gurú del PSOE. Esto desacredita a cualquiera, pero de ahí a volcar la marmita trumpista del presagio disparatado hay trecho.

No seré yo quien saque defensa por nadie, tampoco por el ciudadano Aznar -sus intereses tendrá-. Pero como el patio está de basura hasta aquí, no parece buena idea lanzar a lo loco sospechas de pucherazo para unas próximas elecciones generales, sean cuando sean. En política es importante que la mentira no tome más volumen que la realidad. La política española tiene una relación estupenda con el embuste y la corrupción, de González a Sánchez pasando por Aznar y Rajoy. Pero todos ellos (más allá del GAL, 11-M, Papeles de Bárcenas y la fosa séptica de Ábalos & Cía) llegaron al Gobierno por derecho. Dejar flotando alegremente que podría no ser así en lo sucesivo es enredar. No quisiera decir que el ciudadano Aznar parece una variante castellana de Trump, bisonte que confunde la democracia con el truco electoral. Me niego a insinuarlo.

Existe una responsabilidad institucional en quienes están definitivamente fuera de las instituciones, aunque en su día las ocuparan y al final saliesen tarifando por el motivo que sea. La responsabilidad vitalicia de un ex presidente refleja la salubridad política de un país. Igual que la corrupción y el chalaneo delatan pus. Pero cómo no entender el fondo de la afirmación indiscriminada del líder del PP. Podría resumirlo de esta manera: "Un momento así, querido Alberto, a mí no se me escapa. Tú verás". Como si la suspicacia del ciudadano Aznar, por tantos motivos, también impactase contra quien hoy diseña el vuelo de la gaviota.