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El último escaño

Niñas veladas, sociedad cómplice

Es necesario que el Gobierno prohíba el velo en las escuelas y el burka en los espacios públicos

Niñas veladas, sociedad cómplice
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Su expresión de sorpresa enseguida se transformó en una mueca de horror. Buscó mis ojos reclamando ayuda, una explicación, pero desvié la mirada y guardé silencio hasta que salimos del vagón. Ya en el andén, traté de argumentar de manera políticamente correcta -porque hasta los enemigos de lo woke nos autocensuramos- los motivos por los que aquella niña, de una edad parecida a la suya, iba cubierta con un pañuelo negro, casi un burka. Mis razones sobre la existencia de tradiciones y sensibilidades muy diferentes a la nuestra, y blablablá, no la convencieron nada. Durante horas la noté preocupada, indignada por el maltrato a una niña con la que no cruzó palabra, pero que sentía muy próxima.

La reacción de mi hija me descubrió la pureza de su mirada, todavía limpia de los prejuicios, complejos culturales y cautelas ideológicas que han contaminado las nuestras, llevándonos a aceptar que en España cada vez haya más niñas y adolescentes cuyos derechos fundamentales se vulneran en nombre de una superstición e ideología política: obligadas a llevar velo, sometidas a la ablación del clítoris, condenadas a un matrimonio forzoso o a no tener una relación normal con chicos y chicas de su edad...

A diferencia de lo que ocurre en Francia o en Reino Unido, donde la respuesta al islamismo es un debate central, en España apenas tiene importancia. Seguramente porque la opinión pública está excesivamente mediatizada por Madrid, comunidad con bajos porcentajes de inmigración musulmana y que, por lo tanto, todavía es ajena a la realidad de muchas calles y colegios de Cataluña, Valencia, Murcia, Andalucía: territorios penetrados por el salafismo, y donde cada vez es más común ver a menores de edad veladas. Una imposición incompatible con el normal funcionamiento de una democracia liberal.

Es doloroso y patético que miles de mujeres iraníes y afganas -heroínas anónimas- se jueguen la vida quitándose en público el velo para denunciar que es un objeto represor, totalitario, mientras que en España sea la izquierda feminista la que defienda su uso, alineándose con los imanes fundamentalistas por un malentendido respeto por las minorías y la estupidez. No, no podemos seguir tolerando que haya niñas y adolescentes españolas cuya libertad se restrinja y a las que se trate como esclavas. Las administraciones deben reaccionar con urgencia y prohibir el uso del velo en las escuelas y del burka en el espacio público. Será la mejor garantía de que, cuando sean adultas, elijan libremente su destino.