COLUMNISTAS
Manual de Instrucciones

Nadie a salvo de la 'cocaína' de los bulos, Macron tampoco

El Elíseo ha tenido que desmentir en un comunica- do una mentira ridícula, así estamos / 'La Bestia' acepta un avión de lujo como mordida a cuenta de Catar / En el Congreso aún acogen ultras con micro

Macron entre el primer ministro británico, Keir Starmer, y el canciller alemán Friedrich Merz.
Macron entre el primer ministro británico, Keir Starmer, y el canciller alemán Friedrich Merz.EFE
PREMIUM
Actualizado

1. MALA SUSTANCIA. Sospecho que nadie se habrá creído la mandanga del vídeo en el que Macron, dicen, oculta una bolsita con cocaína en la reunión que mantuvo en el tren que lo llevaba a Kiev junto al primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, y el recién nombrado canciller de Alemania, Friedrich Merz. Como la teoría de que algo así ocurrió es una estupidez gigante, lo que importa sobre todo en este asunto no es la droga sino la mentira, el bulo, la impunidad de someter a cualquiera a una trampa y obligarlo a dar explicaciones de por qué es una trampa. Esto es lo que hay: la posibilidad de que la ruindad de una falsedad sea aceptada y convenza a despistados e indeseables de que esa falacia sólo puede ser verdad. No hay manera de hacer nada importante cuando eres víctima de cualquier calamidad inventada y ésta pesa más que la lógica de pasar de largo. Una novela de José María Guelbenzu, Mentiras aceptadas, lo cuenta mejor.

2. BOEING 747. El último negocio de La Bestia es con Arabia Saudí, que como todo el mundo sabe es un ejemplo de mundo libre. En la gira por las monarquías árabes del golfo Pérsico amarra unos 600.000 millones de dólares en apaños con armas y minerales raros, pero aún queda lo mejor: ha aceptado de Catar un Boeing 747-800 de lujo para sustituir al Air Force One. Esto en la calle se llama cohecho, corrupción y alguna cosa más. Un avión monumental que después de usarlo como presidente de EEUU se lo podrá quedar, presumiblemente. La manera que tiene La Bestia de hacer negocios es formidable. Si le regalas un avión lo dejas contentísimo. "Es un gran gesto", ha dicho sobre la mordida catarí cuando hasta los de su cuerda le han comunicado lo escandaloso del asunto. Este hombre es un cruce atípico de fanfarrón y Príncipe de Zamunda, el protagonista de aquella película malísima de Eddie Murphy. La Bestia nunca defrauda, pero llevarse puesto el avión a EEUU rebaja a casino turbio el Make América Great Again.

3. PERIODISMO. En el Congreso de los Diputados dan cobertura a una piara de voceras convencidos de que la manera de tomar posiciones es reventando la definición del periodismo. Es gente dotada para incordiar a destajo sin más motivo que el destajo. A los de la revista Mongolia les prohibieron hace años una acreditación para hacer información, a su manera, en el Hemiciclo. No les pareció gente potable para hacer su trabajo. Vaya por Dios. Pero es la extorsión inducida por uno de los ultras habituales, el tal Ndongo, la que obligó a suspender una rueda de prensa de Sumar. No conviene tener miedo a hacer las cosas bien. Esto lo deberían saber en el área de prensa del Congreso. Igual que no acreditan a quien no pueda demostrar que trabaja informando se puede desacreditar a quien oficia reventando. El clásico "reservado el derecho de admisión" de los bares que importan. Ni más ni menos.