¿Por qué el Estado subvenciona óperas, financia un observatorio astronómico o acuerda ayudas para lejanos países si siguen faltando camas en nuestros hospitales o subsisten bolsas de pobreza extrema sin prestación asistencial? Por mucho que sea práctica generalizada en el mundo entero reclama una explicación. Para darla distinguimos entre peso y altura. Tienen peso los valores que alargan la vida (económicos) y altura los que la dignifican prestándole sentido (cultura). Esperar a agotar los primeros antes de cultivar los segundos nos haría inferiores a nosotros mismos, condenados al contrasentido de una vida tan larga como indigna de ser vivida. Precisamos ambos simultáneamente para constituirnos en ese peso alado que estamos llamados a ser, uno que arraiga en lo alto y se eleva catapultado por las raíces, como dice Aristóteles de los pájaros, que «no podrían volar si no tuvieran patas, ni andar si no tuvieran alas» (Marcha de los animales, 709b).
Mayoría selecta
Peso y altura

Josetxu L. Piñeiro
