Ayer se anunció el pacto de Gobierno del PP y Vox para la Comunidad Valenciana, consolidando así el mayor éxito de las pasadas elecciones para la causa de la libertad y de España. Si la consejera de Educación, como se dice, es Julia Llopis, de Vox, el acuerdo es todavía mejor, porque es mucho más fiable Vox en esa materia que el PP, que lo ha sido poco o nada. Y si en las Baleares se hiciera lo mismo y asumiera esa consejería Jorge Campos, que lleva toda la vida en esa lucha, sería para peregrinar a Covadonga.
Mazón se comprometió tanto con Flores como Abascal en asegurar un derecho violentísimamente conculcado en las regiones bilingües, que es el de poder estudiar en español en toda España. El salvaje maltrato al niño de Canet y su familia es sólo un caso de los millones -sí, millones- que a diario se producen contra la libertad y contra un derecho tan básico como es el de la escolarización en la lengua materna, reconocido por la Unesco en 1956 y que reclamó Pujol hasta que pudo atropellarlo. Nada ha hecho el PP en esa materia, salvo, testimonialmente, Vidal-Quadras y Cayetana. Ciudadanos chapoteó cobardemente en el trilingüismo o timolingüismo. Y, en Baleares, Matas impuso, sin más, el catalán normalizado de Pompeu Fabra. Con esos antecedentes, se entenderá que me fíe más de Vox.
Sin embargo, sin el PP tampoco sería posible que Vox intentara el rescate del derecho más importante robado a los españoles en democracia. O sea, que me fío de Llopis, pero puedo hacerlo gracias a Mazón y a Feijóo. Ese es el camino que los votantes de ambos partidos queremos que sigan. Juntos lo pueden todo, porque una mayoría social los apoya. Enfrentados, aseguran la vuelta de sociatas, comunistas, etarras y golpistas.
Tras la patochada al alimón de Mazón y Azcón, temí lo peor, o sea, lo de siempre: la derecha política ignorando a su base social. Lo confirmé cuando Borja Sémper, el del "futuro compartido con Bildu", se proclamó tribunal moral para decidir quién puede "estar en política". ¡Si los malos tratos son la especialidad del PP! A Rita Barberá la maltrataron hasta matarla. Lo intentaron con Ayuso y no han echado a los maltratadores.
Por fortuna, ayer se impusieron los buenos tratos.
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