CARTAS AL DIRECTOR

Cartas al Director

"Respeto al ganador, burro o elefante, y a sus electores"

Imagen del debate entre Trump y Biden.
Imagen del debate entre Trump y Biden.Carolyn KasterAP
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El burro y el elefante de EEUU

Sr. Director:

Hace unos días tuvo lugar el primer debate entre los aspirantes a ganar la Casa Blanca el próximo mes de noviembre. Entre ambos suman 149 años de edad; veteranos pata negra. Son antagónicos en la mayoría de los asuntos salvo en el respeto y honra al himno y a The Stars and Stripes, su bandera. En este primer combate, el animal que representa a los demócratas, el burro, ha salido noqueado, aunque, a decir verdad, ya lo estaba antes de empezar: inseguro, apocado, lánguido y alicaído, incapaz de cocear ni como defensa y mucho menos como ataque. Sus rebuznos apenas eran audibles y lo único positivo fue su testaruded. Por contra, el elefante, animal de los republicanos, barritaba con estruendo, un proboscidio exultante con su amenazante trompa, seguro de sí mismo, que desde el primer momento acorraló al asno.

Recordemos que el elefante ya fue usado por persas, macedonios y cartagineses, como animal de guerra. ¿Qué sucederá en el segundo debate? Dudo mucho que el elefante se amilane y el burro salga eufórico, los años le han dejado su impronta sobre todo a nivel mental. Gane quien gane en noviembre: respeto al ganador, burro o elefante, y a sus electores. Los demás somos espectadores. Francisco Javier Sáenz Martínez. Correo electrónico.

Sobre el Tribunal Constitucional

Sr. Director:

¿El Constitucional es en verdad un tribunal constitucional? ¿O se ha convertido en una instancia judicial al servicio del Gobierno y actúa en función de los ideales políticos de sus componentes? ¿No es esto alarmantemente peligroso en cuanto incita a la parcialidad en sus decisiones? Ahí están sus extrañas resoluciones, la más reciente, sobre los EREs de Andalucía. Ángel Santamaría. Bilbao.

Preservar los espacios naturales

Sr. Director:

Hay una moda en las redes sociales que está acabando con los pocos parajes naturales que aún se mantenían medio vírgenes. Dicha mala costumbre trata de hacer fotos y compartir ubicaciones de lugares especiales y desconocidos para la mayoría. Y es «gracias» a esto que esos espacios acaban siendo invadidos, hasta el punto de poner en riesgo su integridad como paraje natural. Invito a los usuarios a que se hagan las fotos que quieran, pero que mantengan la privacidad de ciertos lugares, pues ya se llevan dando muchos casos en los que playas, ríos, valles, etc. han tenido que ser cerrados al público para poderse regenerar, después de sufrir la invasión de miles de personas que solo fueron a buscar la «foto», a pesar de que se llevaran una gran decepción por encontrar el lugar ya masificado. Guillermo Moya. Esplugues (Barcelona).