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Cuba: la libertad religiosa, amenazada

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En la isla tuvieron lugar más de 1.030 actuaciones contra el ejercicio de la fe el año pasado

Cartel de la visita de Francisco a Cuba, en 2015.
Cartel de la visita de Francisco a Cuba, en 2015.

Kenny Fernández nació en La Habana en julio de 1985, cuatro años antes de la caída del Muro de Berlín. Gran parte de su niñez transcurrió durante el llamado "Período especial", cuando la dirigencia cubana se aferraba al comunismo, en medio del hambre y los apagones que soportaba el cubano de a pie. Varias décadas más tarde, Cuba sigue siendo el mismo infierno, que invierte en hoteles pero no en hospitales. Un país del cual cientos de miles quieren huir en estampida. Kenny Fernández es hoy sacerdote católico, párroco de Madruga, un pueblo pobre, a unas 37 millas de la capital. Ha optado por quedarse en la isla.

Hace unos meses, cuando la propaganda vendía como gran éxito de la revolución el supuestamente progresista nuevo Código de las Familias-matrimonio igualitario, gestación subrogada...-, el joven sacerdote publicaba en sus redes: "Nos dicen que el Código de las Familias busca proteger a los niños. Pregunto: ¿Cómo proteger a los niños del hambre si no hay ni pan liberado? ¿Cómo protegerlos del insomnio y agotamiento que causa una noche de apagón? ¿Cómo protegerlos del adoctrinamiento escolar?".

Sus reflexiones han molestado a quienes, dentro de la élite cubana, quieren ocultar vergüenzas pasadas como las UMAP -campos de concentración para religiosos, gais y melenudos-. A los mismos que no ven responsabilidad política alguna en el empobrecimiento extremo de más del 72% de los hogares cubanos o en el sufrimiento de mil familias con presos políticos, en prisión solamente por haberse manifestado contra la situación que vive el país al grito de "Libertad" o "Patria y vida".

No le perdonan sus mensajes, ni su cercanía con los familiares de esos presos. Por ello, durante 2022, fue objeto de constantes amenazas.

El padre Kenny, los pastores Alain Toledano, Enrique Fundora (exiliados) y Lorenzo Rosales (preso), el laico católico Dagoberto Valdés, la dama de blanco Asunción Carrillo y los hermanos Nadir y Jorge Martín Perdomo (presos), además de ser cubanos, tienen en común haber sido hostigados por el régimen por razón de su fe cristiana. Sus casos fueron documentados por el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) y forman parte del recrudecimiento, a veces silencioso, de la represión contra quienes asumen un compromiso público a raíz de su fe.

Más de 1.030 actuaciones contra el ejercicio de las libertades religiosas se produjeron en Cuba en 2022, entre ellas el impedimento de asistencia a misa, la prohibición de celebraciones religiosas, el acoso mediante citaciones e interrogatorios policiales, las amenazas para que abandonen el país o la negación de asistencia religiosa, como es el caso de los presos políticos.

La última Encuesta sobre Libertad Religiosa, del OCDH, reveló que el 67% de los cubanos conoce a alguien que profesa una religión y ha sido acosado, reprimido, amenazado u obstaculizado en su vida diaria por motivos relacionados con su fe.

Recientemente, Ailex Marcano Fabelo, madre del joven preso político Ángel Jesús Véliz Marcano, fue retenida en su casa, y posteriormente detenida de manera ilegal durante más de seis horas. El objetivo de la policía política era que no participara en la misa del cardenal Beniamino Stella, enviado del papa Francisco, en la ciudad de Camagüey, para celebrar los 25 años de la visita de Juan Pablo II a Cuba.

En las últimas dos décadas hubo alguna mejoría en las relaciones entre el Estado y la jerarquía de algunas iglesias, la cual se tradujo en ciertas facilidades en relación con permisos administrativos, acceso a algunos medios de comunicación -de manera puntual- y presencia en determinados espacios para la práctica de actos y cultos. Sin embargo, la situación se está agravando para los creyentes que tienen un compromiso con los valores cristianos en el espacio público o que sostienen opiniones incómodas para el régimen.

En diciembre pasado, Estados Unidos añadió a Cuba a su Lista de países de especial preocupación porque sus gobiernos se han involucrado o tolerado "graves violaciones de la libertad religiosa". Cuba y Nicaragua son los únicos países iberoamericanos que aparecen en dicha lista.

El deterioro de las libertades religiosas en la isla no debería escapar al ámbito de la acción exterior española hacia La Habana ni ser ignorado por la diplomacia europea en el marco de ejecución del Acuerdo de Diálogo Político y de Cooperación con Cuba.

El acoso sistemático y deliberado hacia los cristianos, además, de violar de los derechos humanos, en especial de la libertad de conciencia, busca neutralizar la incidencia pública de una visión humana distinta a la que el castrismo ha impuesto. En un contexto como el actual, de plena decadencia del proyecto político iniciado por Fidel Castro, es peligroso que la sociedad cubana no tenga otro referente de valores que promuevan la justicia, el respeto a la dignidad humana y la paz.

Yaxys Cires es director de Estrategias del Observatorio Cubano de Derechos Humanos y vicepresidente de la Organización Demócrata Cristiana de América.

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