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Un semáforo con las luces roja y ambar encendidas a la vez, ¿para qué sirve?

Aunque ya se usa en otros países de Europa desde hace años, Granada es la primera ciudad de España que recurre a esta fórmula para agilizar el tráfico y reducir las emisiones. No está exenta de polémica

Semáforo con la doble ilumicación ambar-roja encedida
Semáforo con la doble ilumicación ambar-roja encedidaAYUNTAMIENTO DE GRANADA
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Tras varios meses de pruebas, primero en una intersección del barrio de la Chana y posteriormente en la Carretera de la Sierra, el centro de Granada cuenta ya con unos semáforos muy particulares. No por su forma, sino por la secuencia de luces pues a la ya conocida (verde, ámbar y roja) añade una cuarta fase en la que se mantienen encendidas (y fijas) al mismo tiempo las luces roja y ámbar. La 'innovación', que ya se conoce en algunos países de Europa, pero es inédita en España, se ha implementado desde hace unos días en el eje que va de la calle Severo Ochoa a Méndez Núñez en la capital andaluza.

Su objetivo es lograr una mayor eficiencia en la regulación del tráfico -menos atascos y emisiones- al reducir el tiempo de espera de los vehículos, pues este código solo se ilumina cuando los coches están parados con el disco en rojo y lo hace para avisar a los conductores de que se pondrá en verde en breve. De este modo, ya no pierden los entre 0,5 y 1,5 segundos -depende del vehículo y del conductor- que se tarda entre que pasa al verde y el inicio efectivo de la marcha.

Lo que no queda claro es con cuanta antelación se activa la doble iluminación. La Policía Local dice que un segundo antes y el Área de Movilidad de la ciudad, que son dos y añade que, "aunque pueda parecer insignificante, supone un porcentaje nada despreciable. Si un cruce tiene tres fases, hablamos de seis segundos, es decir casi un 7% del tiempo habitual de ciclo".

Además, en los casos de densidad baja de tráfico, si un automóvil se acerca al semáforo y observa la imagen rojo-ámbar, podrá evaluar la duración de la frenada y ajustar la velocidad para acceder justo en el momento de apertura sin detenerse.

Según el Ayuntamiento de la capital, esta fórmula no contradice la legislación vigente, ya que una luz ambar fija tiene el mismo significado que una roja: tenemos que pararnos. Además, tampoco interfiere en la seguridad de los cruces regulados por semáforo, ya que se mantienen los tiempos para asegurar que el cruce está despejado de vehículos o peatones que hayan accedido en los últimos instantes previos o posteriores al cierre.

Por un lado, los tres segundos con la luz anaranjada fija antes de pasar a rojo; y los otros tres que espera para abrirse, a partir de ese momento, cualquier otro semáforo que sea incompatible con el primero (como uno perpendicular).

La medida ha causado confusión en los primeros días de aplicación. De hecho, sirve para lo mismo que los pequeños marcadores que indican los segundos que les quedan a los peatones para cruzar; y a los conductores para proseguir la marcha. Este tipo de contandores son muy habituales en nuestro país. Además, desde hace años se estudia conectar a los autómoviles con los ciclos semafóricos, de cara a lograr un tráfico más fluido. Y en países como China, esa información les llega a los conductores a través de las aplicaciones de navegación en sus móviles.