Viajar hasta los alrededores de Niza para ponerse al volante del nuevo Porsche Macan GTS -ya a la venta por 106.461 euros- no fue solo un desplazamiento geográfico, sino una confirmación. Confirmación de que, incluso en plena electrificación, Porsche sigue sabiendo cómo fabricar coches que conectan con el conductor. Y lo hizo además en un escenario nada complaciente: carreteras de montaña todavía húmedas, restos de nieve en las cunetas y un entorno que obligaba a hilar fino con acelerador, freno y volante.
El Macan GTS llega para ocupar un espacio muy concreto dentro de la gama. No es el más potente —ese honor recae en el Turbo— ni el más ostentoso, pero sí el que mejor encarna la esencia GTS: deportividad afinada, equilibrio dinámico y una conexión especial cuando la carretera deja de ser una autovía y se trastoca en un tramo revirado.. Un apellido con historia desde aquel 904 Carrera GTS de 1963 y que hoy, salvo en los 718 Cayman y Boxster ya en retirada, está presente en toda la gama.
Detalles en negro y buena aerodinámica
Estéticamente, el Macan GTS transmite músculo incluso parado. La silueta es compacta, con un capó inclinado, aletas marcadas, puertas sin marco y la clásica flyline, esa línea de techo descendente que cae hacia la luneta trasera. Pero son los detalles en negro —molduras, retrovisores y pasos de rueda, que pueden ser, opcionalmente de fibra de carbono, o el faldón trasero específico— los que lo delatan frente al resto de versiones. Todo está ahí por rendimiento, aunque también por placer visual. Incluso el alerón trasero adaptativo, con su labio superior en negro.
Las llantas de serie son de 21 pulgadas, aunque la unidad probada calzaba unas RS Spyder Design de 22 pulgadas que refuerzan su presencia. A ello se suma una aerodinámica trabajada -con un coeficiente de 0,25 gracias a cortinas de aire, bajos carenados y trampillas de refrigeración activas- algo poco habitual en un SUV.
Digitalizado y conectado
Dentro, el Macan GTS combina deportividad y tecnología sin perder sentido común. Las butacas deportivas adaptativas, con 18 ajustes, sujetan con firmeza cuando las inercias aparecen. El volante GT Sports, forrado en Race-Tex, invita a conducir con precisión, aunque deja entrever que exigirá cierto cuidado con el paso del tiempo.
El despliegue tecnológico es notable: instrumentación curva de 12,6 pulgadas, pantalla central de 10,9 y una tercera para el copiloto —opcional— que refuerza el carácter digital del conjunto. Y aun así, Porsche acierta manteniendo mandos físicos para la climatización, sólidos y bien resueltos.
No falta la última tecnología en asistencia y conectividad: desde el aparcamiento remoto con el móvil hasta el "capó transparente" que proyecta lo que hay bajo el morro, pasando por una curiosa luz de comunicación con 56 LED que informa del proceso de carga y hace advertencias de seguridad. Incluso hay espacio para el ocio, con videojuegos y streaming para el acompañante durante las recargas. Y siempre contamos con la ayuda del sistema Voice Pilot, que ahora integra inteligencia artificial y en general logra entender las peticiones básicas, como poner una determinada temperatura o guiarte a un destino.
Porque, aunque emocione, el Macan GTS no olvida su lado práctico. Las plazas traseras ofrecen un espacio correcto para adultos, aunque la central resulta más justa, y el maletero de 476 litros es amplio y bien aprovechable, además podemos bajar la suspensión neumática del eje trasero mediante un botón, de forma que cargar y descargar se hace mucho más sencillo. A ello se suman 84 litros adicionales bajo el capó delantero, ideales para los cables.
Prestaciones... también las eléctricas
En lo técnico, el GTS emplea dos motores eléctricos -uno por eje para contar con tracción total- que entregan 516 CV, elevables hasta 571 CV con el Launch Control y un par máximo de 955 Nm. Las cifras impresionan: 0-100 km/h en 3,8 segundos y una velocidad limitada a 250 km/h. La batería de 100 kWh permite hasta 586 km de autonomía y, gracias a la arquitectura de 800 voltios, admite cargas de hasta 270 kW, pasando del 10 al 80 % en solo 21 minutos.
Para facilitar esto, el Porsche Charging Service da acceso a más de un millón de puntos en Europa, incluyendo las Porsche Charging Lounges, que (estas sí) ofrecen potencias de hasta 400 kW. Y ya que hablamos de gasto energético, digamos antes antes de pasar a lo bien que va que nos sorprendió su gasto: 22,5 kWh/100 km (la cifra homologada son 18,5) en una prueba de 172 kilómetros que nos llevó a surcar puertos de montaña a un ritmo a veces no muy comedido.
Dinamismo
Pero más allá de los números, lo que define al Macan GTS es cómo se mueve. Y ya nos habían advertido en la marca que el coche nos iba a parecer "muy emocional. Más incluso que el Porsche Macan Turbo".En modo Normal ya ofrece un empuje contundente y un confort sorprendente.
En Sport, todo se afila: acelerador más sensible, una dirección más firme y mayor protagonismo del eje trasero (que puede ser direccional pagando 1.888 euros). El modo Sport Plus lleva la experiencia al extremo, con una suspensión (de serie lleva la neumática deportiva PASM) muy dura que prioriza la eficacia sobre el confort, hasta el punto de que el modo Normal ya se siente "suficientemente GTS" para el día a día.
Modo off road
Los frenos, heredados del Turbo, están a la altura: discos de 400 mm delante y una capacidad de retención impecable para un coche que ronda las 2,5 toneladas. Incluso existe un modo Off Road, pensado más para ampliar su versatilidad que para buscar aventuras extremas.
Al final de la jornada, la pregunta era inevitable: ¿es emocionante? La respuesta es sí. Mucho. Quizá falte un pequeño guiño, como unas levas que permitan jugar con la retención y aumentar la sensación de control. Un matiz menor en un coche que demuestra que la emoción, incluso en clave eléctrica, sigue siendo uno de los pilares de Porsche.











