En un segmento marcado por cierta uniformidad y la búsqueda de la mayor eficiencia aerodinámica, Mazda apuesta por una narrativa distinta. Con un diseño limpio, de suaves líneas afiladas y con una altura baja para ser un todocamino, el CX-6e, el segundo modelo 100 % eléctrico de Mazda, transmite sensación de movimiento incluso en parado.
Se convierte así en la reinterpretación más avanzada del lenguaje Kodo (alma del movimiento) típico de la casa nipona, con unas proporciones atléticas y unas superficies muy elaboradas que reflejan el profundo trabajo conjunto entre los estudios de diseño de Japón y Europa. De hecho, Mazda señala que la participación del equipo europeo ha sido más influyente que nunca en la historia de la compañía, reforzando la idea de que el coche está pensado específicamente para este mercado.
Con retrovisores digitales
La parte frontal recuerda en sus formas al morro de un tiburón, con una parrilla reinterpretada en la que se incorpora una firma lumínica animada que se activa al bloquear o desbloquear el coche, y por detalles como los retrovisores digitales disponibles en la versión más completa de las dos que se ofrecen, la Takumi Plus. Con ellos mejora claramente el campo de visión y se reduce el consumo, aunque hay conductores que no acaban de acostumbrarse a esta modernidad.
En la zaga, la delgada línea de leds y la geometría del pilar D con entradas para canalizar el aire fortalecen la sensación de fluidez sin renunciar a la robusta imagen visual que espera el cliente europeo de un SUV de este tamaño.
El CX-6e mide 4,85 metros de largo, 1,935 de ancho y 1,62 de alto, con una amplia distancia entre ejes de 2,90 m que garantiza un interior de generoso espacio. También el maletero cuenta con un volumen grande, de 468 litros que se convierten en 1.434 si abatimos los asientos traseros, a los que hay que añadir un hueco adicional en el frontal de otros 80 litros.
Una enorme pantalla de 26 pulgadas...
Este habitáculo destaca por la disposición ordenada de los paneles y la ausencia de elementos superfluos, lo que no quiere decir, ni mucho menos, que se echen en falta funciones o detalles de confort. La luz y la serenidad son los dos grandes ejes del interior, reforzados por un techo solar panorámico de 1,05 m², fabricado en vidrio laminado de alta protección que bloquea un 99,7 % la radiación de rayos ultravioletas.
Pero si hay un elemento que marca la personalidad tecnológica del CX-6e, ese es la enorme pantalla de 26 pulgadas, con formato 32:9, que ofrece una calidad excelente y esta desplazada a la derecha. Se trata de una de las pantallas más grandes instaladas en un coche de su categoría y constituye el centro de control del vehículo. Mazda ha desarrollado un recubrimiento especial de aluminio-silicio para reducir reflejos y deslumbramientos, y asegura tiempos de respuesta de milisegundos, aptos para una interacción natural incluso a plena luz del día. La pantalla se puede dividir en dos para que conductor y pasajero manejen su propio espacio.
... pero sin cuadro de instrumentos
El puesto de mando se completa con un head-up display que aglutina la información más relevante para el conductor, porque se ha decidido prescindir del tradicional cuadro de instrumentos ubicado detrás del volante. Las órdenes dirigidas al sistema de información y entretenimiento se pueden transmitir a través de la voz, previa activación con las palabras "Hey Mazda", o mediante un sorprendente control por gestos, con siete posiciones predefinidas de la mano que permiten gestionar funciones clave sin tocar la pantalla.
La experiencia tecnológica se amplía con un equipo de sonido de 23 altavoces, incluidos un par de ellos Bluetooth integrados en los reposacabezas delanteros. Esta solución facilita la reproducción de música, llamadas o instrucciones de navegación sin activar todos los altavoces del coche, una idea útil, por ejemplo, para quienes viajan con niños durmiendo en la segunda fila. El coche ofrece además modos específicos como Pet Comfort, Descanso, Relax o Túnel de lavado, que ajustan climatización, iluminación o posición de los asientos según la situación.
Opción única de motor y batería
En el apartado mecánico, el CX-6e apuesta por una configuración de tracción trasera, con un motor eléctrico de 258 CV y 290 Nm de par. La aceleración de 0 a 100 km/h en 7,9 segundos y la velocidad máxima de 185 km/h reflejan que Mazda prioriza la suavidad y la naturalidad de la entrega potencia sobre unas cifras de prestaciones sorprendentes.
La batería, con una capacidad de carga de 78 kWh y una química de fosfato de hierro y litio, aporta una autonomía homologada de 484 kilómetros en ciclo combinado WLTP, si se utilizan llantas de 19 pulgadas. La cifra se reduce a 468 kilómetros con las ruedas de 21 pulgadas. La carga rápida permite pasar del 10 al 80 % del nivel de batería en 24 minutos a una potencia máxima de 195 kW con corriente continua, mientras que la carga doméstica trifásica a 11 kW completa un ciclo en unas 8,5 horas.
Uno de los argumentos más sólidos del proyecto es el ajuste específico del chasis para Europa. Mazda ha involucrado a su Centro de I+D en Alemania para la puesta a punto de amortiguación, respuesta de la dirección y tacto de freno, buscando un equilibrio entre agilidad y confort capaz de adaptarse a la diversidad de carreteras del continente. La suspensión delantera MacPherson y la trasera multibrazo reciben una calibración específica, la dirección tiene solo 2,55 vueltas entre topes y en los frenos se combina con fluidez la recuperación energética y la frenada mecánica para ofrecer un tacto uniforme.
Seguridad de serie
Toda la dotación de sistemas de seguridad y ayuda a la conducción se incluye de serie en las dos versiones existentes y es realmente extensa. Destacan, entre otros, sistemas como la frenada autónoma frontal, el asistente de mantenimiento de carril, el control avanzado de ángulo muerto, la detección de tráfico trasero, el aviso de colisión trasera o uno de detección de presencia de niños en la segunda fila que activa un recordatorio al conductor al salir del vehículo.
A todo ello se suman nueve airbags y un conjunto de cámaras, radares y sensores ultrasónicos que amplían la vigilancia del entorno en todas las direcciones.
¿Desde unos 45.000 euros?
En conjunto, el Mazda CX-6e se presenta como una propuesta muy trabajada, con un diseño emocional y un interior muy cuidado, que combina tecnología avanzada con calidad percibida. Además, tiene un ajuste dinámico adaptado de forma específica al gusto europeo. Si Mazda cumple su promesa de un precio competitivo, podría convertirse en una alternativa sólida y diferenciada frente al Tesla Model Y, así como a otros superventas eléctricos del segmento.
Para ello, debería costar en torno a los 45.000 euros en la variante Takumi de entrada. De momento, su llegada prevista para junio de 2026 deja claro que la marca japonesa ha decidido entrar en esta batalla sin complejos y con un producto que quiere destacar tanto por su forma como por su fondo











