¿Recuerda la crisis de los semiconductores? Explosionó con la pandemia del coronavirus en 2020 y tuvo su puntilla dos años después, cuando Rusia invadió Ucrania. El resultado fue un desplome de la producción de vehículos: en 2022 se hicieron en todo el mundo 84 millones de automóviles, casi un 9% menos que en 2019 según datos de Oica, la organización mundial de productores. Y la caída fue mucho más severa en el caso de Europa, de casi el 25% (pasó de 21,2 millones a 16,2 millones).
La tormenta les vino de perlas a los constructores. De un plumazo desaparecieron los excesos de capacidad y como no había suficientes chips, decidieron usarlos en los modelos más caros y rentables. Y la menor oferta (vendida casi de antemano) a precios más altos reportó a la industria beneficios récord. Tantos como los 139.000 millones de euros que ganaron en 2023 los 12 principales grupos con la japonesa Toyota como líder indiscutible, con 27.801 millones.
Las cosas ya no fueron tan bien en 2024, cuando se multiplicaron los profit warnigs, con Stellantis a la cabeza de las caídas al sufrir un desplome del 70% en sus ganancias (cayeron hasta 5.473 millones). El resultado precipitó la salida de su CEO, Carlos Tavares, que tenía contrato hasta finales de este año.
Europa no vuelve a los niveles de 2019
La producción sí recuperó los niveles pre-pandemia. Incluso estuvo por encima, con 92 millones de vehículos, 200.000 más que en 2019.
Aunque la fotografía global puede llevar a engaño. Así, mientras China pasó en esos seis años de 25 millones a 31,3 millones de automóviles y EEUU se mantuvo casi estable (10,6 millones frente a 13,9), Japón y, sobre todo Europa, no terminan de recuperar el terreno perdido. El primero de esos países ensambló 8,2 millones (un 15,5% menos) y el Viejo Continente se quedó en 17,2 millones de coches, con un retroceso del 19% fraguado especialmente en el perímetro de la UE y Reino Unido.
La desconocida Nexperia
En este contexto, una empresa de Países Bajos acaba de hacer saltar las alarmas. Se trata de Nexperia, un importante proveedor de semiconductores que se usan en las unidades de control electrónico de los sistemas eléctricos de los coches, por ejemplo.
La empresa fue intervenida el pasado 30 de septiembre por el Gobierno neerlandés, aduciendo graves fallos en su gobernanza y también razones de seguridad económica. Básicamente, garantizar que su producción se mantiene en Europa y evitar la transferencia de tecnología sobre unos bienes que se consideran esenciales. Porque, y aquí está la clave del entuerto, Nexperia es al 100% propiedad de la compañía china Wingtech.
Respuesta de China
La medida, que no es una expropiación, ha supuesto la destitución de su CEO y el nombramiento de un nuevo administrador, mientras el Gobierno de Países Bajos se asegura poder bloquear cualquier decisión estratégica. En principio, la intervención se podría prolongar hasta un año.
El problema para los fabricantes europeos es que, como respuesta, el Ministerio de Comercio chino ha prohibido a la filial que Nexperia tiene en el país la exportación de ciertos «componentes terminados y subconjuntos» fabricados en territorio chino, tanto por la propia empresa como por sus proveedores. Y la onda expansiva podría llegar a Europa.
Suministros para unas pocas semanas
Constructores como BMW, Mercedes, Stellantis o VW ya están monitorizando la situación. Y Acea, la patronal europea de los fabricantes de coches, ha señalado «estar profundamente preocupada por una situación repentina y alarmante» que podría suponer «una interrupción significativa de la fabricación en Europa» si el conflicto no se resuelve en breve.
Porque Nexperia ya les ha avisado de que la nueva situación les impide «garantizar» la entrega de sus chips. Y es cierto que la automoción europea aprendió de la anterior crisis para diversificar y aumentar su cadena de proveedores de semiconductores. «Pero nunca existe el riesgo cero y tanto la homologación de nuevos suministradores de componentes como el necesario aumento de su producción tardarían varios meses, mientras que se prevé que las existencias actuales de Nexperia duren solo unas pocas semanas» afirmaba Sigrid de Vries, directora general de Acea.

