Steve McQueen no solo fue el actor de cine más apasionado de la velocidad del siglo XX (con permiso de James Dean y Paul Newman) sino que también encarnó como nadie el estilo y el carisma, por eso se le conocía como King of de Cool.
Ahora va a ser posible poseer y conducir uno de sus coches favoritos, uno 100% americano, el más especial y peculiar producido por Hudson Motor Car Company en la década de los años 50 del siglo XX.
Se trata de un elegante, original y exclusivo Hudson Wasp fabricado en 1952 con carrocería de dos puertas que en la época se llamaba Hollywood. El motor era un seis cilindros en línea con culata Power Dome y la configuración de dos carburadores denominada Twin H-Power que le daba una potencia de 170 caballos, la mayor de la época con esa estructura de motor. De hecho, fue un propulsor que se usó en los coches NASCAR de esos años.
Entre 40.000 y 60.000 dolares
Este coche tan especial y que tuvo un propietario tan cool, se pone a la venta el próximo 9 de octubre en una subasta de la división oriental de la AACA (Antique Automobile Club of America), que va a realizar la empresa especializada RM Sotheby's en Pensilvania (Estados Unidos).
Una ocasión excelente para sentirse como Steve McQueen con uno de sus coches favoritos en los últimos años de su vida. Conserva la pintura exterior y la tapicería interior originales y que marca en el odómetro 63.537 millas. El coche ha estado custodiado los últimos 20 años en el Petersen Automotive Museum de Los Angeles, que lo compró en 2006 y es quien ahora lo pone a la venta.
En estos años lo cedió para diversas exposiciones temporales sobre el actor. Según las estimaciones de los expertos de RM Sotheby's este coche podría venderse por un precio de entre 40.000 o 60.000 dólares (entre 35.000 y 51.000 euros al cambio).
Más de 100 coches
McQueen, que había nacido en Indiana (EEUU) en 1930, fue toda su vida un apasionado de los coches, las motos y los aviones, todo lo que se moviera rápido. A su muerte, con sólo 50 años en Ciudad Juárez (México), donde intentaba tratarse un cáncer terminal, su hijo confesó que habla acumulado más de un centenar de coches y un número similar de motos, además de algunos aviones.
Los guardaba en un hangar en el aeropuerto privado de Santa Paula, al norte de Los Ángeles y cerca de Santa Bárbara. El actor llegó a vivir en este hangar un tiempo mientras reformaban su casa. Sus herederos vendieron su colección en noviembre de 1984 en una subasta en California.
La colección de coches de McQueen creció de forma exponencial desde los años 60 del siglo XX, cuando firmó sus mayores éxitos cinematográficos como La gran evasión, El secreto de Thomas Crown, Le Mans, La Huida, Papillón, El Coloso en llamas. Pero ya antes había comprado algunas joyas como varios Ferrari, entre ellos un 250 GT, algún Porsche y un Jaguar XKSS. Pero nunca consiguió el Ford que condujo enBullit (1968), según los expertos la mejor película de persecuciones de coches. "Trabajé duro y si trabajabas duro te puedes comprar algunas golosinas", afirmaba.
Cuando fue más mayor se centró en comprar algunas joyas de la industria automovilística estadounidenses como este coche fabricado por la Hudson Motor Car Company, una empresa que existió entre 1909 y 1957 y que en el año 29 fue el tercer fabricante más importante en Estados Unidos, tras Ford y Chevrolet.
Su viuda, la modelo Barbara Minty (Seattle, 1953) con la que se casó poco antes de su muerte y que convivio con él sus últimos años, comentaba que era el coche que usaba para pasear los domingos. Y fue ella la que hizo las fotos del coche con el actor a la puerta del hangar de Santa Paula.







