GASTRONOMÍA
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Toni Acosta: "Me he tenido que quitar las redes sociales del móvil, porque puedo entrar al trapo fácilmente en cualquier polémica"

A menos de un mes de estrenar su última película, 'Abuela tremenda', la actriz charla con METRÓPOLI sobre sus proyectos laborales, su vida personal, sobre la actualidad y cómo se presentan sus Navidades en familia en su Tenerife natal

La actriz Toni Acosta en la nueva pastelería de Balbisiana en Aravaca (Madrid).
La actriz Toni Acosta en la nueva pastelería de Balbisiana en Aravaca (Madrid).Fotos: Elena Iribas.
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Toni Acosta (La Laguna, Tenerife, 1972) va por la vida como un torbellino. En los últimos meses ha publicado un libro, ha rodado una película, ha estrenado otra, va de entrevista en entrevista para televisión, radio y redes, y en la actualidad, se encuentra de gira con una obra de teatro. A todo esto se suma que tiene en casa una adolescente que la ha convertido últimamente en "madre taxi", como dice. Cualquiera estaría algo estresado en su lugar, pero ella no. Sin desprenderse nunca de su sonrisa, afirma que le va "todo genial" y que las claves son ir día a día, tener un equipo que le lleve la agenda y le diga a dónde tiene que ir en cada momento y afrontar las cosas con humor, mucho humor.

Cercana, divertida y dicharachera, Toni llega a la cita con METRÓPOLI en la nueva pastelería-cafetería que ha abierto la marca artesanal Balbisiana en Aravaca (Madrid) sonriente, como es habitual en ella. Tras saludar y quitarse el plumas (hace una mañana gélida en la capital), la actriz de la saga de Padre no hay más que uno, El mejor verano de mi vida o Mi gran noche avisa con espontaneidad de que no nos preocupemos porque aparece en deportivas, pues lleva los tacones en el bolso "para las fotos"; señala también los alfileres con los que se ha cogido el bajo del maravilloso pantalón del traje de chaqueta que se ha puesto, mientras asegura entre risas que igualmente se los quitará.

Es natural, contagia buen rollo y al tratarla personalmente una se da cuenta de que no es pose. Verdaderamente le gusta reírse de sí misma. "Soy un desastre en muchas cosas. Es imposible abarcar todo y he llegado a hacer pis en un aparcamiento escondida por no llegar al baño, como cuento en mi libro; pero afrontar los problemas con humor y con sonrisas es mi lema de vida", afirma delante de un café americano.

¿Estás en un momento profesional muy dulce?
Sí. Totalmente, y lo estoy disfrutando. A partir de enero empiezo el rodaje de una serie de seis capítulos en mi tierra, en Tenerife. Es un proyecto dramático; todo un regalo que te den la oportunidad de cambiar de registro. Tenía muchas ganas de que llegara a mi vida algo como esto, aunque para ello tuviera que esperar y decir que no a otras ofertas.
Has escrito un libro, eres madre... ¿Has plantado ya tu árbol?
No. Me falta lo más fácil, ¿no? Este verano, en un festival en Canarias, me dieron una planta y pensé "qué bien, ya tengo mi árbol para plantar", pero mi cuñado, que diseña jardines, me dijo: "Toni, esto no vale como árbol", así que lo tengo pendiente (risas), pero como dice siempre mi madre, lo que sucede conviene. Así que ya veremos.

Precisamente, su madre se convirtió sin quererlo en la protagonista de su primer libro Un caracol en mi armario, publicado en marzo de 2025. "Lo empecé muy consciente de que quería hablar del tema del bullying y de una madre que descubre que a su hija se lo hacen, pero no sabía exactamente a dónde me iba a llevar. Al final, me ha servido para conocerme a mí misma y resolver muchas cosas que tenía pendientes con mi madre", cuenta la actriz.

¿Es biográfico, entonces?
El trauma que se cuenta es real. Mi madre y yo hicimos un ejercicio muy bonito para conseguir escribir sobre mi trauma con la alimentación. Yo vomitaba de niña y ella no entendía nada. No era un vómito forzado, sino nervioso y mi madre me seguía dando de comer, con lo que sólo provocaba más vómito. Al libro le regalé mi trauma y el reconocerme muy imperfecta, algo que para mí es un acierto.
¿Lo has superado?
Yo creo que las personas que pasamos por trastornos alimenticios los tenemos para toda la vida. Hay que convivir con ellos y ser consciente de que existen. Yo ahora lo tengo controlado, pero a mí lo que me gustó es cómo esto sirvió para tener conversaciones preciosas con mi madre.
¿Estás también en un buen momento personal?
Ay, yo creo que sí, porque los 50 son una maravilla. La crisis la pasé un poco en los 42, 43 años. Y digo un poco porque como tuve que trabajar y criar a mis hijos, no te das ni cuenta. Pero yo sustituyo la palabra crisis por reinventarse, ver lo que no te gusta de tu vida y cambiarlo. Incluso en rachas malas yo he sabido decir "va, venga" y hacer mucho deporte, estar al aire libre, pasear con mi perra...y ocuparme de mí.
¿Te cuidas mucho?
Sí, y no me avergüenzo de hacerlo. Si no, ¡de qué voy a estar así con 53 años! Es decir, hago ejercicio, intento mantener una dieta saludable y no tomo nada de alcohol.

Toni confiesa que, tras un problema de salud, tuvo que hacer un régimen muy estricto durante seis meses, sin hidratos, lácteos, azúcar ni alcohol. "Entendí perfectamente el beneficio que hacen los alimentos a tu cuerpo. Luego me relajé, pero lo único que dejé de verdad fue el alcohol. De eso hace cuatro años".

La actriz ha aprendido a cuidarse y a relajarse incluso cuando está de gira, como es el caso ahora con la obra Una madre de película. Para ella, cuando está sola en los hoteles, es el momento para pensar, meditar, hacer yoga (que no perdona) e incluso para escribir. La comedia teatral que protagoniza, idea original suya, aborda el síndrome del nido vacío, algo que ha experimentado en primera persona "demasiado pronto", dice. "Mi hijo se fue a estudiar fuera con 18 años y la niña, que tenía 14, eligió también ese año para ir a hacer un trimestre a Irlanda. Y me quedé sola, con la perra. Pensé que con mi vida, mis viajes y mi vida social no me iba a afectar no tenerlos, y sí lo hizo", afirma. Y continúa: "Pero creo que el nido vacío tiene mucho que ver con los cuidados de los hijos, porque dejas de tener el control de dónde están, a qué hora llegan, qué hacen... y de repente esos cuidados desaparecen".

¿Eres una madre controladora?
Les dejo independencia, pero soy de las que duerme con el móvil agarrado por si pasa algo. Sé que es absurdo y son cosas que yo pensaba que no iba a hacer, pero las hago. Otro ejemplo: estoy pendiente de mi hija de 17 años todo el día. Me he convertido en su taxi. La recojo y reparto también a sus amigas.

Lo cuenta muerta de risa, como si, en realidad, lo disfrutara y no le importara nada.

¿Hay algo que de verdad te saque de quicio?
Me enfadan mucho las mentiras, el postureo, la incoherencia. Me he tenido que quitar del móvil las redes sociales, porque puedo entrar al trapo fácilmente en cualquier polémica.
¿Te has tenido que morder la lengua muchas veces?
Hombre, yo creo que me he metido en más jardines que veces me he mordido la lengua (risas). Pero me he dado cuenta de que te linchan y luego se olvidan y linchan a otras. Ahora intento no entrar al trapo de todo. A veces es verdad que se crean debates interesantes, con personas que hablan y argumentan, entonces sí que entablo conversaciones.
Hace poco se montó una buena cuando afirmaste que eres una feminista radical...
Madre mía, me han llamado de todo, analfabeta, que cómo me atrevo a decir la palabra holocausto...
¿Te afecta lo que digan de ti?
Sí y es mentira quien diga que no. Pero lo que no puede ser es que las cosas tengan que ser blancas o negras. Me niego. Tenemos que poder entablar conversaciones con gente que opina diferente a nosotros.
Cambiando de tema. ¿Cómo se presentan tus navidades?
Me encantan y me encanta estar en familia. Tengo la suerte de que las paso en Tenerife con mis hijos, mis padres, hermanos... Estoy allí Fin de Año y Reyes. Mis padres están ya mayores y noto que tengo que aprovechar el tiempo con ellos.
¿Algún plan especial que nunca te saltas?
La Cabalgata de Reyes de La Laguna. Allí vamos toda la familia, mi hermana y mis hijos con 21 y 17 años. Es un disparate, porque en Canarias es mitad cabalgata mitad carnaval, y es maravilloso; yo me sigo emocionando.
¿Te gusta cocinar?
Soy una pésima cocinera. Lo que pasa es que soy muy buena pinche, entonces yo revoloteo por la cocina, les alegro, molesto... Mi madre es la capitana y decide qué se come. Un plato típico son los rosquetes y los hacemos en familia, tíos, primos... es un día muy especial y nos lo pasamos bomba.
Toni Acosta junto al elenco de la comedia 'Abuela tremenda'.
Toni Acosta junto al elenco de la comedia 'Abuela tremenda'.

En su casa también es tradición en Nochevieja tomar las uvas dos veces, a la hora peninsular y la canaria una hora después. "Por cierto, me encantaría dar las campanadas en la Puerta del Sol. Apúntalo", afirma con una carcajada.

Otro plan que nunca falla es ir al cine en familia el día 1 de enero. Este año será más especial, ya que coincide con el estreno de su última película titulada Abuela tremenda, una comedia familiar sobre la relación entre madre, hija y nieta que coprotagoniza junto a Elena Irureta. "Arrastraré a todos a verla. Me hace mucha ilusión", cuenta la actriz (en el papel de hija), quien asegura que la promoción y la premier de la película serán antes de Navidad para que ella pueda irse a Tenerife a disfrutar de las fiestas con su familia.

¿Qué haríamos sin los abuelos?
Bueno, es que los abuelos son en muchas familias la única forma de conciliar. Yo siempre digo que creo que no es un problema nuestro, sino que es un problema institucional, que nos tienen que ayudar más.
¿Ha sido fácil para ti conciliar la vida profesional con la personal?
No, pero creo que para nadie. Yo he tenido que tirar mucho de mis padres y me los traía de Tenerife a Madrid. Sólo sé que he ido derrapando por la vida y he tenido que renunciar a algunos trabajos porque no podía gestionarlo con dos hijos, y no me arrepiento de ello. ¿Cuál es la clave? No sé ni dar consejos, pero creo que este tema no lo vamos a resolver nunca. Mis personas favoritas del mundo son las madres, las nuestras, que yo no sé cómo lo hicieron, y las de hoy en día. Además, nos ha tocado educar en una época horrorosa con el tema de las redes. ¿Qué está pasando? ¿Cómo se nos ha ido de las manos? Es muy difícil.
¿Y tú te ves abuela?
Pues mira, esto se lo eché yo mucho en cara a mi madre, y le decía: "mamá, no se puede pedir ser abuela. Se puede pedir ser madre, pero no abuela". Todavía no me veo en esa fase, quiero disfrutar un poco. Ahora se ha vuelto a poner de moda ser madre muy joven, pero yo no quiero. A mí que me dejen en paz de un rato.

Pocos saben que Toni Acosta es licenciada en Derecho, carrera que estudió en Tenerife y que, según ella, le sirvió para madurar antes de trasladarse con 24 años a Madrid.

¿Tu vocación de actriz llegó más tarde?
No, fue un peaje, totalmente. Ahora las cosas las vemos súper fáciles, se viaja, estás comunicada todo el rato, pero yo con 18 años era una cría y, cuando planteé la idea de ser actriz, mis padres me dijeron que hiciera primero una carrera, y acepté. La época universitaria no la cambio por nada. Me lo pasé bomba. Mi única preocupación era aprobar y ver qué me ponía el viernes.
Como licenciada en Derecho, ¿te interesa ese mundo? ¿Sigues la actualidad?
Me interesan, a mí pesar, y creo que haber estudiado Derecho imprime carácter. O sea, de repente veo cosas y digo, "pero esto no es así, lo están contando de otra manera". De algún modo mi forma de ser tiene que ver con que estudié durante cinco años esa carrera, tiene que ver con la legalidad, con que las cosas se hagan bien.
¿Qué opinas del caso del Fiscal General del Estado?
Pues vamos a ver, para no meterme en otro jardín... Creo que podemos hacer las cosas mejor, creo que deberíamos centrarnos en problemas como la vivienda, que está siendo un desastre y que se puede regular. No puede ser que el sueldo mínimo sean 1.180 euros y que el alquiler medio sea 1.300 euros. Lo pongo entre interrogaciones: ¿Habrá algún día una revolución social? Porque digo yo que en algún momento, la gente saldrá a la calle, porque es que de verdad estamos todos ahogados. Respecto a lo del fiscal, no te sé decir, yo estoy indignada con los robos, los dineros por aquí y por allá, las comisiones... Estoy francamente decepcionada, porque yo creo que soy tan legal que no me lo esperaba. Es decir, no podemos tener en cargos públicos a personas que estén tan cuestionadas en lo que hacen en su vida privada. Esto no puede ser. No puede ser.