Si le preguntas a una IA por el principal reclamo de Tarifa, te hablará del paraíso del kitesurf. Si le preguntas a la mayoría de los que cada verano colapsan las calles del centro y las listas de espera de sus chiringuitos, te dirán que la fiesta. Esa que ha situado a este pueblo gaditano como una sucursal ibicenca de juerga pero con coartada surfera. Yo no me he subido nunca a una tabla, pero llevo un porrón de años retando al levante conquistado por sus tabernas. Uno puede conocer un destino por sus monumentos, yo prefiero hacerlo por sus barras. Así que aquí van unas recomendaciones con los lugares indispensables de Tarifa.
La Taberna del Melli
Yo me quedé en Tarifa por Ramón y Juani, cuando todavía estaban en la calle Guzmán el Bueno. Y con ellos me mudé a la Taberna, en el puerto. Importante no confundirse entre tanto Melli. Allí bajo el lema "Donde no hay vino, no hay amor" se esconde la bodega más cuidada de la ciudad y no puedes no arrancar comiendo sus bombas de payoyo, patrimonio de la ciudad. Su atún crudo, sus birlongas tostas Inés Rosales y sus albóndigas de atún son imperdibles, pero yo mato por el atún con tomate. Juanma y Domingo lidian en la sala y la terraza con la tensión de las colas diarias de los que peregrinan hasta este rincón que ha conseguido el sueño de cualquier hostelero: armar una comunidad de fieles que repiten una y otra vez cada verano.
Dónde: Alcalde Juan Núñez, local nº6.
El Lola
Seguramente el destino más solicitado en Tarifa, donde conseguir mesa se ha convertido en un acto de fe sólo apto para gente con mucha paciencia. Sus históricas listas de espera de otros años han derivado en el absurdo de obligar al cliente a hacer una infinita cola... para apuntarse en la lista de espera. Si llegas a sentarte, disfrutarás de su sensacional solomillo de atún, del instagrameable y sabroso tartar de atún picante con huevo frito o de sus langostinos fritos. Todo está rico y el servicio es una maquinaria perfecta. Pero no sé si tanto como para tan larga espera junto a una pared sin tan siquiera poder tomar una cerveza que la aligere.
Dónde: Guzmán el Bueno, 5; www.ellolatarifa.com/
Atxa
Seguramente el restaurante gastronómico más importante y el más referenciado de Tarifa en las guías. Cuenta con un sol Repsol y en su carta sobresale su lomo de atún JC Mackintosh a la brasa, con manteca colorá y piparra, el más demandado por su clientela.
Dónde: Pedro cortés, 6; www.atxarestaurante.com
Boccabuena
Si hay un plato que maride con los días de playa es el arroz. Y en Tarifa no hay mejor sitio para comerlos que Boccabuena, en el puerto. Allí Lorenzo ha dado con la tecla para que su senyoret, su arroz de presa y setas y sus arroces o fideuás negras compitan con los mejores del levante. También cuenta con una carta dedicada al atún rojo.
Dónde: Alcalde Juan Núñez, 4E.
El Rancho
A veces hay que alejarse del centro para recordar que no todo en Tarifa es mar. En El Rancho, la brasa es religión. Su tosta de vaca palurda es leyenda, igual que los chicharrones a la tarifeña y la carne de terneras de la zona a las brasas que manejan con maestría. Aquí el viento no manda; manda el humo.
Dónde: Pedro Valiente, 6.
Carbones, 13
De los cinco chiringuitos que tiene la playa de Los Lances, el que se toma más en serio la gastronomía es sin duda Carbones, 13, donde más allá de la fiesta, puedes disfrutar de sus arroces, sus frituras y de buen producto de temporada como la gamba blanca.
Dónde: Urbanizacion la Marina, 29.
Bernal
Con más de un siglo de vida, las pastelerías Bernal son historia viva de Tarifa. Sus míticos tranvías empapan resacas, complementan desayunos y alegran cualquier celebración. Pero no dejéis de probar su tocino de cielo o su librito de crema.
Dónde: Sancho IV el Bravo, 3 y Navas de Tolosa, 10. www.pasteleriabernal.es/








