Top 100 Sommeliers España se ha consolidado como el ranking definitivo para reconocer a los sumilleres más influyentes y talentosos de la hostelería española, evaluando no solo su conocimiento y trayectoria, sino también su capacidad de comunicación y su aportación diaria al mundo del vino.
Se trata de una clasificación anual que reconoce a los cien sumilleres más destacados del país, celebrando su excelencia, conocimiento y compromiso con el arte del servicio del vino. La selección no se basa en la popularidad ni en la presencia mediática, sino en méritos profesionales y logros individuales, en nominaciones realizadas por sumilleres y profesionales del sector hostelero de toda España, y el criterio de un jurado compuesto por expertos de prestigio internacional, como Masters of Wine y sumilleres reconocidos, que evalúa a los candidatos mediante un sistema de puntuación riguroso y meritocrático.
En su última edición, celebrada el pasado lunes en Madrid, los cinco primeros puestos de Top 100 Sommeliers España fueron para Diego González (Tiempos Líquidos), Daniel Giganto (MU-NA), Jon Andoni Rementería (Remenetxe), Guillermo Llopis (Le Sol) y Raúl Igual (Yain). Estos cinco, que ya presumen de ser los mejores de España, nos comparten sus vinos favoritos, desvelando tendencias, regiones emergentes y etiquetas imprescindibles que marcan el pulso de la alta sumillería nacional.
1. Diego González: Parajes de Callejo de Sotillo
"El vino escogido es Parajes de Callejo de Sotillo, elaborado por Félix Callejo en la Ribera del Duero burgalesa. Lo elijo porque representa una forma diferente de interpretar la región, a través de las vides de un pueblo concreto y de la mezcla de las variedades que encontramos en la zona", explica el sumiller y copropietario del wine bar Tiempos Líquidos (Burgos). "Siento mucha conexión con este estilo de vino porque habla del cambio, de las segundas y terceras generaciones con inquietudes diferentes a lo que hacían sus padres o abuelos, pero teniendo muy presente la visión desde el propio viñedo, siendo fieles a lo que hay en esos paisajes", añade.
"Este vino representa lo que puede vivirse en la sumillería actual: una visión ligeramente diferente, pero sin olvidar las raíces de los pioneros que nos han traído hasta aquí, con los valores de honestidad, trabajo, esfuerzo y constancia", asegura.
El que fuera Mejor Sumiller de España 2019 ha ganado todos los premios de sumillería habidos y por haber de un año a esta parte: al primer puesto en el Top 100 Sommeliers habría que sumar el título de Mejor Sumiller ex aequo junto a su compañera Laura Rodríguez en los International Wine Challenge 2024, y la odisea de alcanzar el nivel Advanced Sommelier de la Court of Master Sommeliers (CMS), la antesala al Sommelier Diploma, el título más prestigioso del mundo y también el más difícil de obtener en este mundo.
2. Daniel Giganto: Sierra Cantabria Amancio 2014
El vino del sumiller de MU-NA, restaurante con estrella Michelin en Ponferrada, es Amancio, de Bodegas Sierra Cantabria, un tempranillo procedente de una única finca situada en la localidad de San Vicente de la Sonsierra. Concretamente, la añada 2014. "Cada vez tengo más claro que esto va de personas y de energías. Nuestro trabajo es muy bonito, porque al final tenemos el lujo de descorchar botellas que son historias que escriben los productores para que las personas que van a nuestras casas las disfruten", defiende Daniel Giganto.
"La historia de este vino une en una botella dos de los mejores recuerdos de mi vida: Amancio es el nombre de mi padre, persona a la que admiro, ya que infundió en mí el amor a esta profesión, y mi principal referente tanto a nivel personal como profesional. Además, la añada 2014 es también especial para mí, porque es el año en el que nació mi hijo Izan, que espero que algún día esté la mitad de orgulloso de mí de lo que yo estoy de mi padre", se emociona el experto. "Ser buena persona es el primer requisito que hay que tener en la vida para llegar a ser un buen profesional en cualquier sector".
3. Jon Andoni Rementería: Hasi Berriak Saregin
"Uno de mis vinos preferidos es de mi zona. Se trata de un vino elaborado dentro de la D.O. Bizkaiko Txakolina, es muy especial", explica el sumiller del restaurante Remenetxe con un Sol Repsol en Muxika, Bizkaia. "Se llama Saregin y es un ancestral blanco elaborado con hondarrabi zuri (courbu) y con hondarrabi zuri Zerratia (petit courbu), procedente de viticultura ecológica y biodinámica, y con 36 meses de rima. Un vino que te lleva al norte, a la región atlántica a la que pertenezco".
Saregin significa redera, añade el sumiller, "un guiño a las mujeres de los marineros que se quedaban en tierra arreglando las redes para capturar el pescado que llegaba a puerto". Una buena opción, continúa, para dejarse sorprender por una denominación joven y pequeña.
La bodega que elabora este singular espumoso natural se llama Hasi Berriak y está gestionada, según explica Rementería, por Arkaitz y David. "Beber este vino es transportarse a las montañas, a los valles y a la costa, a nuestros paisajes de color verde y a nuestra historia".
4. Guillermo Llopis: Pepe Mendoza Giró de Abargues
Guillermo Llopis lleva la hostelería en la sangre. El sumiller alicantino cuenta que de niño, en lugar de jugar con sus amigos, se iba a preparar café al negocio familiar porque le gustaba más. A los 16 años participó en su primera cata de vinos y desde entonces no ha dejado de trabajar y de formarse. "Voy a recomendar un vino de mi tierra, el Giró de Abargues de Pepe Mendoza, un vino muy especial elaborado con esta variedad que es una adaptación al clima de la Marina Alta de la garnacha tinta, cultivada aquí desde hace muchos años", apunta.
"La giró se utilizaba básicamente para hacer graneles, hasta que Pepe llegó a la zona y dijo que se podían hacer grandes vinos con esta uva", explica. "No solamente lo consiguió, sino que ha supuesto un impulso para toda la zona".
Llopis, que actualmente regenta su propio restaurante en la Playa de San Juan, Le Sol, con una bodega de más de 500 referencias, pone en valor este vino que hoy es un pequeño tesoro enológico "que debemos cuidar y presentar como se merece".
5. Raúl Igual: Clos de l'Obac Kyrie
"El vino que más me ha sorprendido últimamente es Kyrie de Clos de l'Obac. Me llama la atención su fuerza y su capacidad de envejecimiento, y al mismo tiempo su finura y ese perfil de gran vino blanco elaborado desde el cariño y el respeto", comenta el propietario del restaurante de vanguardia y tradición turolense Yain.
"La familia Pastrana hace especialmente bien el trabajo de selección de viñas en el Priorat para elaborar este blanco con vino de garnacha blanca, xarel·lo, macabeo y un pequeño aporte de moscatel de Alejandría", añade el sumiller. "Esta región está formada por un montón de micro viñedos y micro climas completamente diferenciados entre sí, suelo pizarroso, de licorella que llaman ellos, aportan unas características muy especiales a los vinos".
Un vino cuyo perfil ofrece un sinfín de maridajes, desde recetas ligeras hasta platos con mucha intensidad y complejidad, como el bacalao, producto estrella de Yain. "Su capacidad de guarda permite esperar 10 o 15 años para abrirlo sin problema, porque es un vino que tiene fuerza y alcohol, pero al mismo tiempo acidez y elegancia".





