La llamada anónima de un vecino activó las alarmas. Se encontraba paseando por la calle Los Jardines de Aranjuez, en el distrito de Barajas, cuando observó un coche detenido en mitad de uno de los carriles. Dentro, el conductor reposaba su cabeza sobre el volante. Una patrulla de Policía Municipal no tardó en llegar.
Eran las 19:20 horas del pasado 22 de febrero cuando los agentes golpearon el cristal para comprobar su estado. Tardó en reaccionar, manifestando síntomas parecidos a la somnolencia, pero en un giro de los acontecimientos, y tras observar a los uniformados, el individuo reaccionó de forma brusca: arrancó el vehículo, giró el volante y trató de escapar.
Durante su maniobra, arrolló a uno de los indicativos que participaban en la intervención. Según apuntan fuentes policiales a este diario, el agente sufrió heridas en la pierna, que "resultó aplastada levemente". La fuga no llegó muy lejos ya que, acto seguido, el turismo acabó impactando contra el coche patrulla aparcado a escasos metros.
Los oficiales tuvieron que "fracturar" la ventana del conductor para poder detenerle. La prueba realizada por los uniformados no dejó lugar a dudas. El autor del atropello, nacido en 2002, arrojaba una tasa de 0,90 miligramos de alcohol por litro de aire espirado, siendo 0,60 el límite permitido. Cuando le intentaron repetir la test, el sujeto se negó. Antes, también había dado positivo en cannabis y cocaína.
Durante el registro del automóvil, los agentes encontraron una botella de ron, vasos de plástico, refrescos y restos de cannabis. Tras ser engrilletado y pasar por comisaría acusado de un presunto delito contra la seguridad vial y otro por atentado contra agente de la autoridad, fue puesto a disposición de la autoridad judicial.

