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Hace una década, Sergio Sancho aparcó su carrera directiva en el márketing para lanzarse a la aventura con un nuevo proyecto en el que muy pocos creían. Y con la idea fija de dar voz a esos artistas urbanos y galerías que no tenían cabida en ningún otro lugar, abrió las puertas de Urvanity (o UVNT). Hoy, consolidada en la capital, la feria regresa a Matadero (del 5 al 8 de marzo) en la Semana del Arte con nuevo nombre -Can Art Fair Madrid- como muestra de su propio crecimiento, aunque sin perder una chispa de esa identidad con la que nació, la de mostrar siempre las ultimísimas tendencias del arte contemporáneo.
«El mercado y los artistas han evolucionado. Y nosotros con ellos», decía el fundador y director de la feria a GRAN MADRID, ayer, en plenos preparativos para la apertura. «En estos 10 años, la digitalización y sobre todo la entrada de Instagram en la cultura ha sido muy bestia. Muchos de los que hacían muralismo y grafiti en la calle se dieron cuenta de que así sólo llegaban a una parte de la población y que con internet llegaban a muchas más personas. Fueron cambiando a técnicas más de estudio y se hicieron un nombre en las redes a través de otro tipo de arte. Desde aquí hemos ido ampliando esa mirada», concretaba Sancho sobre el giro que ha dado la feria, donde la palabra urbano se ha ido quedando pobre para abarcar todo lo que allí se congrega.
Consciente de que un cambio de nombre siempre es arriesgado, ha tomado el de Can (Contemporary Art Now) Art Fair, la denominación con la que lleva cuatro años haciendo historia en Ibiza -fue él quien organizó la primera feria internacional de arte contemporáneo en la isla-. «Ese nombre es más amplio y nos representa más. El now está en nuestro ADN. Tratamos de mostrar esa parte más rabiosamente actual, lo más joven. Hace 10 años era el arte urbano y esa subcultura que venía de calle y ahora son otras cosas. Al final no estamos encasillados e intentamos mostrar a galerías jóvenes y descubrir nuevos artistas», señalaba Sancho antes de destacar que su feria es «una cantera». «En Arco hay artistas que han empezado aquí», agregaba.
Esta edición es la más especial no sólo por ese cumpleaños redondo, sino porque es la más ambiciosa en cuanto a tamaño y la más internacional. Desde este jueves, más de 50 galerías tomarán por tercer año consecutivo la plaza central de Matadero, el lugar donde la feria ha cogido vuelo (más de 4.000 m2 y 10 metros de altura con la que jugar). Y sólo la mitad de ellas serán españolas. «La feria de Ibiza nos ha facilitado captar muchas de las de fuera», apuntaba el director.
Una apuesta por el diseño coleccionable
La edición de este año crecerá también con tres nuevas secciones que discurrirán paralelas a la feria. La más destacada será CAN Design. Aquí, a través de la exposición Mix Max, comisariada por Marisa Santamaría, se reunirá a creadores procedentes de diferentes campos pero con un hilo en común: obras que se mueven entre el diseño y disciplinas creativas como el arte, la arquitectura o la artesanía.
«Hemos querido introducir ese now, esos objetos de colecciones que conviven con las obras de arte en casa y que ahora está super de actualidad», detallaba Sancho sobre esas piezas únicas que llegarán a Madrid de la mano de artistas como Alicia Framis, Birgitte Due Madsen, Raffaella Mangiarotti, Lee Sisan, Luz Moreno Pinart, Gaspard Fleury-Dugy, Loumi Le Floc'h, Lionel Jadot, Belén Moneo, Andrés Jaque, Kresta Design y Lluis Aleixandre.
Nueva será también la sección Counterflow, que mostrará galerías que van «más a contracorriente» y Solo/Duo Projects, que atraerá a aquellas que se estrenan en «un formato más pequeño y con menos riesgo».
Continuando en la línea de los últimos tiempos, Can Art Fair volverá a dar visibilidad a las galerías de Latinoamérica, así como a aquellas que llevan menos de tres años en marcha, quienes este año tendrán un espacio mucho mayor. «Es una clara apuesta por el galerismo joven, por gente que está empezando, que arriesga y que hace cosas muy interesantes. Hoy hay una regeneración del tejido galerístico; está en efervescencia. Y es algo que hacía falta», señalaba Sancho.
Pese a su variedad, en Can Art Fair «hay una coherencia» de principio a fin. La feria «tiene un estilo muy marcado. Puede gustarte o no. Aunque tampoco queremos gustar a todos...», señalaba Sancho, quien da la importancia justa a las opiniones ajenas. A las de antes y a las de ahora. «Creo que hemos ido haciendo las cosas como teníamos que hacerlas. Este es un proyecto súper pasional y mostrar a un artista o a una galería que me gusta es enriquecedor para mí», asevera. Una suma que no sólo queda en él. Estos 10 años a la espalda avalan que los nuevos lenguajes también tienen un hueco en Madrid.




