MADRID
Sucesos

El doble tormento de Jacqueline, cuya inquiokupa ha sido asesinada: "Era mi amiga... y también mi enemiga. Y ahora está muerta"

La propietaria legítima cuenta cómo la víctima había denunciado a su pareja (y autor del crimen) en enero de 2025, aunque "seguían viviendo juntos"

Petronila, la mujer asesinada este miércoles por su pareja.
Petronila, la mujer asesinada este miércoles por su pareja.E. M.
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"Esa persona fue mi amiga. Y también mi enemiga. Y ahora está muerta...". Con un tono pausado, quebrado, Jacqueline Guillén no sale de su incredulidad. Le cuesta asimilar que Petronila, a la que llegó a considerar "una hermana pequeña" y que más tarde se convirtió en su inquiokupa, fuera asesinada violentamente en la mañana de este miércoles dentro de su propia vivienda: "Es muy fuerte".

Jacqueline compró hace dos años un local en el barrio madrileño de Hortaleza que reconvirtió en vivienda. Tras la reforma, y aprovechando que por entonces estaba viviendo en Londres por trabajo, decidió alquilárselo a Petronila (Paraguay, 33 años), quien "no estaba pasando por un buen momento". Su amistad no logró soportar los 850 euros mensuales del alquiler y, no mucho tiempo después, la inquilina reconoció su condición de inquiokupa.

Desde entonces, apenas se habían dirigido la palabra. De ahí la sorpresa de Jacqueline cuando este miércoles recibió un whatsapp de una vecina que, al ver la llegada masiva de agentes de Policía Nacional, decidió escribirla con un tono casi de felicitación: "¿Ya se está produciendo el desahucio?". "Le contesté que no, que no sabía de qué me hablaba... En ese momento me asusté mucho, intuí que algo malo estaba pasando". No fue hasta un par de horas después cuando su cuñada le reveló lo sucedido: se había producido un crimen en su domicilio, el primero de violencia machista en lo que va de año en Madrid ya que la víctima fue estrangulada por su pareja.

Fotografía de Jacqueline y Petronila cuando eran amigas.
Fotografía de Jacqueline y Petronila cuando eran amigas.E. M.

"No me lo podía creer... Era Petronila", dice la propietaria legítima. De su arrendataria, además, rememora que era "algo conflictiva". "Contraté una empresa de mediación para intentar que abandonara mi hogar, pero desistieron al no poder razonar con ella. Además, me pedía 5.000 euros por irse [...] A mí me bloqueó de todos los lados. A veces nos cruzamos por la calle y me intentó atacar. Me amenazaba diciendo que me iba a pasar algo malo si intentaba sacarla de mi casa, incluso corrió la voz de que yo tenía un edificio entero de apartamentos en el barrio de Salamanca a mi nombre... y yo mientras durmiendo en albergues y en habitaciones de amigos, medicada y en tratamiento psicológico".

Jacqueline también relata cómo Petronila conoció a su pareja (y verdugo) justo cuando entró a vivir en su domicilio, en la calle López de Hoyos. "Ella decía que trabajaba en un bar nocturno promocionando bebidas alcohólicas y que ganaba 3.000 euros en negro... Que no me preocupara si alguna vez tardaba en abonar la mensualidad, que en ese caso se encargaría su chico. Él, también paraguayo, trabajaba en una empresa de reformas que está al lado de casa", cuenta la propietaria. Y continúa: "Ella le denunció en enero de 2025, pero en marzo me consta que volvieron a vivir juntos. Yo creo que se enfadaban, él se iba y luego se reconciliaban... Era una relación extraña".

Pese a llevar dos años recurriendo al consumo de fármacos para poder conciliar el sueño, y sin olvidar todo el daño sufrido, Jacqueline asegura sentirse "realmente mal" por lo acontecido ya que "iba a recuperar mi casa en unos meses". "Gané el juicio en octubre, sólo me faltaba la fecha del desahucio. Yo la tenía el cariño que se le tiene a una hermana menor; la he visto llorar, celebramos juntas la noticia cuando descubrió que estaba embarazada, le ayudé a hacer el CV... Y de repente todo cambió: me odió, se quedó con mi domicilio. Me da mucha pena lo que ha pasado, sobre todo por sus hijos, de dos y 19 años... han visto cómo un hombre violento ha terminado matando a su madre".

Jacqueline, actualmente en Londres visitando a sus padres, asegura que en los próximos días regresará a Madrid con la incertidumbre de qué sucederá con su piso. Por una parte, valora, le gustaría vivir en él, pero admite que "me traerá muchos fantasmas a la mente". Y remata: "El abogado de Petronila dice que ahora el hijo podría quedarse en mi inmueble, pero sería de okupa, no de inquiokupa... Esto es una pesadilla que no acaba".