MADRID
Crisis en el grupo 'popular'

Castillo Algarra, el provocador gurú de Ayuso que ha mermado sus filas en la Asamblea y que denuncia una "epidemia de feminismo maniático"

Se presenta como profesor de Humanidades, escritor, productor y director teatral, y propietario de la academia

Antonio Castillo Algarra
Antonio Castillo AlgarraE.M
Actualizado

Antonio Castillo Algarra fue durante mucho tiempo una figura de influencia entre bambalinas en el entorno de Isabel Díaz Ayuso. Excesivo en las formas y rotundo en las opiniones, mantenía una postura al estilo de la guardia de esgrima, con un pie en el teatro barroco y otro en la política educativa regional, actuando como prescriptor para colocar a sus pupilos al más alto nivel. Su principal aprendiz fue el ya destituido consejero de Universidades Emilio Viciana, al que acompañaba un séquito de alfiles también desembarcados en la Asamblea de Madrid: Pablo Posse, Mónica Lavín y Carlota Pasarón, conocidos internamente como "los pocholos".

Sin embargo, el vínculo entre la presidenta y su asesor en la sombra se había enfriado, siendo la destitución de Viciana la prueba palpable. La caída del consejero ha provocado, en efecto dominó, que los lugartenientes de Castillo que formaban parte del grupo parlamentario del PP presentaran su dimisión: Posse —hasta ahora portavoz de Educación—, Lavín —responsable de Política Social— y Pasarón —portavoz de Juventud—. La salida de los tres ha mermado el equipo parlamentario en áreas sensibles donde, según fuentes de la Comunidad, "habían presentado un buen desempeño".

En sus propios perfiles, Castillo Algarra se presenta como profesor de Humanidades, escritor, productor y director teatral, y propietario de la academia y productora For the Fun of It, una microempresa dedicada a las artes escénicas con una plantilla media inferior a un trabajador, según las últimas cuentas presentadas en el Registro Mercantil, desde la que ha intentado cincelar, sin éxito, la política educativa de la Comunidad de Madrid.

En el plano artístico, su nombre aparece asociado a montajes como La crítica del amor (fiesta cantada), a partir de Calderón, o El teatro del mundo, así como a proyectos de corte barroco como Oro y Plata de Ramón. En el ámbito institucional figura como miembro del patronato del Ballet Español de la Comunidad de Madrid y ha formado parte de jurados en audiciones vinculadas a este organismo.

En paralelo a su actividad cultural, su discurso público ha estado marcado por posiciones polémicas y provocadoras recogidas en distintos artículos que se pueden leer en su página web. Sobre el feminismo y la violencia de género ha sostenido que la locución "de género" es "una superchería universitaria de tantas, que solo pretende condenar ciertas palabras y su significado y, al mismo tiempo, acorazar otras".

En relación con los crímenes machistas, ha afirmado que si un hombre mata a su pareja "no la mata porque sea mujer... la mata por la loca pasión de los celos; ha sido siempre así, y es, un crimen pasional". Ha denunciado además una "epidemia de feminismo maniático" y se ha referido al lenguaje inclusivo como "el mal llamado lenguaje inclusivo", asociándolo a "universitarios del género tonto".

Desde su propia condición homosexual, ha rechazado la política de identidad. Durante el Orgullo LGTBI ha dicho sentirse "compelido a identificarme y confundirme en el colectivo para renunciar a todo en lo que creo", y ha definido la condición homosexual como "minoritaria, rara, «monstruosa»", en contraposición a lo que denomina "normal". Sobre la bandera arcoíris ha escrito que es una "bandera de colores chillones para fundar una suerte de «internacional homosexual»".

Su empresa, For the Fun of It S. L., ha sido adjudicataria en los últimos cinco años de al menos cuatro contratos públicos por un importe conjunto cercano a 85.000 euros. El más reciente, formalizado en febrero de 2026 por 26.400 euros, corresponde a un servicio de representación artística para la Fundación Teatro Real en la temporada 2025-2026. En 2025 obtuvo otros dos contratos de exhibición por parte de Madrid Cultura y Turismo, S. A. U., por 26.285,95 y 26.100 euros. Los tres principales se tramitaron mediante el procedimiento negociado sin publicidad, una fórmula prevista en la legislación que permite invitar directamente a operadores económicos sin convocatoria abierta.

Entre la escena barroca, la tribuna ideológica y los pasillos de la Puerta del Sol, Castillo Algarra ha orbitado en torno al poder autonómico sin ocupar cargo formal alguno. Su influencia, sin embargo, parece haber quedado diluida tras la marcha de Viciana y de sus otros tres alfiles.