Llegó a Madrid en 1975 y, al poco, murió Franco. «La ciudad no era lo suficientemente grande para los dos», bromea desde una cafetería de Manuel Becerra. Víctor Coyote (Tuy, 1958) lleva mucho tiempo en Madrid, pero sigue conservando la coña galaica. La misma que inoculó en su particular mestizaje del rock and roll («sin el roll, el rock a secas es un ladrillo») y sonidos latinos al frente de Los Coyotes. Grupo emblemático de la Movida Madrileña, emparentado con Gabinete Caligari en lo de calentar lo anglosajón con latido hispano, dejó para la posteridad discos como 'Mujer y sentimiento' (1985)y 'Puro semental' (1990). Tras una época más centrada en su trabajo como ilustrador, presenta un recopilatorio de su producción musical en solitario, 'El Propio' (El Volcán), que viene con un tema nuevo, 'Así me tratan ahora'.
«Mis discos son bastante espaciados, porque no me dedico solo a la música», explica Víctor Aparicio Abundancia, nombre real del artista multidisciplinar. «He estado un tiempo en el juego discográfico. En otro momento he hecho muchos trabajos de atrezo gráfico en cine. Y después, todo eso combinado con ilustraciones, independientemente de algún proyecto mío. Entonces, voy simultaneando las cosas, atendiendo primero a lo que me da de comer y después a discos, cómics o publicaciones que van saliendo».
Según él, tendemos a pensar que los artistas viven en un mundo que no está conectado a la realidad. «Pero yo siempre lo he estado», proclama. «Los artistas que tienen una vida que pueden mantenerles alejados de la realidad es o bien porque han tenido éxito desde el primer momento o bien porque traen dinero de casa». En su carrera, muchas han estado ligadas a cuestiones económicas. «He hecho una canción que se llama 'Soy un trabajador, soy un autónomo, soy un artista'. Y no he hecho ninguna novela gráfica de éstas de 400 páginas porque no he tenido tiempo para dedicarme solo a un proyecto y que ese proyecto tuviera que estar dos años prácticamente sin hacer nada».
¿Y qué fue de los 80?»Fue una época que tuvo sus cosas buenas en determinados tiempos y tuvo sus cosas malas en determinados otros. Hubo demasiados grupos bromistas; eso es una tendencia en España. Pero para mí los Talking Heads es un grupo con mucho humor, pero no es un grupo bromista. Por otra parte, para mí las artes plásticas en los 80 no fueron una época demasiado gloriosa. Todo este rollo del figurativismo es bastante rancio. Yo prefiero el arte de los 90».
Lo cual lleva a hablar de otro de los lugares de paso inevitables al recordar aquellos años. «El término 'pop' es un poco confuso, porque hay una cosa que es música popular, la que se baila en todo momento. Y antes era popular Los Pecos y ahora es popular Bad Bunny. Ahora bien, relacionar Warhol con la música pop es una estupidez». ¿Cómo así? «Con Andy Warhol me pasa como con 'La Macarena'. Que me parece una excelente canción, además muy emparentada con Nueva Orleans, una canción de desfile del carnaval. Pero estoy un poco empachado de ella, igual que de Warhol».
A Víctor Coyote le encanta la palabra «costumbrismo». Y es consciente de que no suele ser comprendida. «Cuando saqué '300 kilos' la gente pensó que era una canción de broma. Y con 'El típico español' a la gente le parecía que eso era una macarrada y una cosa como de culebrón venezolano». Se encoge de hombros y dice que, en realidad, siempre fue así. «Muchos periodistas, intentan colar que Camela les gustaba, cuando no le dieron ni bola. Hay muy poca memoria de eso. Hoy en día Roberto Carlos es un señor viejo y reputado. Pero cuando yo decía que me gustaba Roberto Carlos, era motivo de vergüenza».
Víctor mira por la ventana, a su ciudad desde hace medio siglo. «Yo creo que Madrid es víctima de lo bien que se vive en Madrid», sostiene. Y menciona la seguridad, la fiesta... y un detalle: «Me desalientan y me mosquean mucho los bares en EEUU: allí todos son hostiles y en todos los bares es de noche. Porque la gente sólo va a beber y eso es el infierno. Aquí no, por supuesto».

