- ¿Recuerda cuándo conoció la existencia de Tierno Galván, quién le habló de él y por qué?
- SONIA CEA (PP). Yo nací a finales de octubre del 85, y él murió a principios del 86. Obviamente, su figura me es muy lejana y, además, en mi casa no se hablaba mucho de política. Yo vivía enfrente de un colegio que se llamaba Tierno Galván (Móstoles), luego recuerdo la canción de The Refrescos y el podéis rogar a Tierno o a Barranco o al que haya, pero al llegar agosto aquí no hay playa. Posteriormente, en el colegio empecé a conocer su figura.
EDUARDO RUBIÑO (MÁS MADRID). No soy capaz de recordar el momento exacto. Me viene a la mente su vídeo más famoso de «¡al loro!», ante los rockeros de Madrid. Pero ya cuando me politicé comencé a interesarme por su figura y descubrí todo lo que había supuesto para Madrid.
ANTONIO GIRALDO (PSOE). La conocí sin darme cuenta. Yo nací en Valladolid y viví casi toda mi vida en un barrio de esa ciudad llamado Parquesol, que es un barrio creado en los años 80. Desde que tengo uso de razón, el nombre de Tierno Galván es cotidiano para mí porque el principal colegio que había, y que hay también hoy en día en ese barrio, lleva su nombre. Con los años aprendí de la importancia de su figura, ya que incluso en ciudades de las que no fue alcalde tienen espacios o calles con su nombre. Pocos pueden decir eso. - ¿Por qué cree que su figura sigue presente 40 años después de su muerte?
- S. C. Por ser el alcalde de la Movida que, con sus luces y sombras, fue un fenómeno sociocultural que marcó la historia de la ciudad. Pero, también, porque la izquierda ha conseguido crear una figura mitificada a la que recurren con añoranza, debido a que es uno de los pocos alcaldes de izquierdas que ha tenido Madrid.
E. R. Tierno Galván llega a la alcaldía después de las primeras elecciones municipales democráticas en más de 40 años y en una ciudad en la que en muchos barrios más allá de la M-30 lo normal eran las calles sin asfaltar y extensiones kilométricas de chabolas, carentes de los servicios públicos más básicos. Por un lado, en la memoria sentimental de la ciudad hay una identificación de su figura con el empuje de una sociedad que despertaba a la libertad y la democracia tras la grisura del franquismo. Pero es que, además, lideró una modernización sin precedentes: trató de tú a tú a los barrios, desmontó el scalextric de Atocha, cerró al tráfico El Retiro -¡con la oposición de Alianza Popular, hoy PP!- y en su primer mandato abrió Mercamadrid. Aún hoy, todo eso es un legado vivo en la ciudad.
A. G. Porque, sin ningún tipo de exageración, fue uno de los mejores alcaldes que ha tenido Madrid, si no el mejor. Gobernó una ciudad que salía de la dictadura y de la Transición, y supo transformar la política, social y urbanísticamente. Además, conectó de una manera muy especial con los jóvenes, acompañando una explosión cultural y vital que marcó a toda una generación. Muchos de aquellos jóvenes hoy siguen recordándole con admiración, y eso explica por qué su figura sigue tan presente cuarenta años después. Y este sentimiento trasciende a diferentes ideologías. Eso tampoco se puede decir de tantos.
De izda a dcha: Sonia Cea, Eduardo Rubiño y Antonio Giraldo.
- ¿Con qué se quedaría de su legado como alcalde de Madrid?
- S. C. La izquierda ha conseguido generar un mito en torno a la figura del Viejo Profesor y su legado. Yo no lo viví, por lo que no puedo opinar en profundidad. Creo que fue parte de una explosión cultural muy importante de Madrid, pero esta Movida también dejó heridas dolorosas en la ciudad. Como cualquier gestión, tiene sus claroscuros. Pero no considero que esto pudiera interpretarse como un legado como tal. El mejor legado ha sido hacer de Madrid una ciudad abierta, próspera y tierra de libertad. Y ese legado proviene de los alcaldes del PP.
E. R. Con su capacidad de escuchar y entender los tiempos cambiantes que le tocaron vivir. Entendió que Madrid necesitaba encontrar un orgullo cívico en el que se conjugase la historia (por ejemplo, con sus famosos bandos, o con la transformación de las fiestas de San Isidro en un evento mucho más popular) con la modernidad. Salvando las distancias de cada personaje y de los momentos políticos y sociales concretos, veo un paralelismo claro con Manuela Carmena: dos personas con trayectorias claras de defensa de las libertades que, cuando llegan a su madurez y podrían estar pensando en retirarse plácidamente, conectan como nadie con la gente joven y tienen la generosidad y responsabilidad de implicarse en cambiar su ciudad.
A. G. Es difícil elegir. En la ciudad que recogió Tierno Galván estaba todo por hacer. Sin duda alguna uno de sus grandes éxitos fue consolidar un modelo de vivienda digna y asequible para todos. También la expansión de tantísimos equipamientos públicos tan necesarios y ausentes en aquella ciudad. En muchos barrios de la ciudad, hoy en día, siguen siendo los únicos que dan servicio a los vecinos. Otras grandes transformaciones fueron su gran huella: el pasillo verde ferroviario, la zona de Arganzuela-Planetario o las grandes zonas verdes de los distritos más periféricos, entre otras muchas. La filosofía siempre fue la misma: el urbanismo y la administración pública al servicio de la ciudadanía. El interés general por encima de cualquier particular. - ¿Qué tenía Tierno Galván que ya no exista en la política actual?
- S. C. En lo que se refiere a la izquierda española, el compromiso y la integridad en la defensa de sus ideas.
E. R. Los momentos políticos son muy diferentes. Tierno convivió con políticos de enorme altura en una España en la que se incorporaba a la vida pública y la sociedad civil visible (no sólo a la política institucional, sino al movimiento sindical, vecinal, a la universidad o al feminismo) mucha gente que durante mucho tiempo había sido represaliada, perseguida, invisibilizada. Mucha gente anónima muy valiente y comprometida. Tierno es también reflejo del encuentro de la España que había plantado cara a la dictadura durante décadas y la España más joven que hervía. Pero la política de entonces, como la de ahora, ni era perfecta ni estaba sólo poblada por seres de luz impecables. Al mismo Tierno le confrontaban ferozmente políticos directamente herederos del pesebre del franquismo.
A. G. Argumentos sólidos, convicciones claras, tranquilidad, serenidad, autoridad. Justo lo esperable de un profesor, de un pensador. Tierno supo conjugar estos rasgos de forma brillante en su vida política. Mejor nos iría hoy en día a todos si nos fijáramos un poco más en lo que hicieron los que nos antecedieron.
Los concejales posan durante la cita con EL MUNDO.
- ¿Sería posible Tierno en el áspero contexto de la política actual?
- S. C. Hoy Tierno Galván renegaría del PSOE y de Pedro Sánchez. Así que no sería posible porque no se reconocería en el PSOE actual, ni tampoco en la deriva de una izquierda más preocupada en cabalgar sus contradicciones que en defender sus principios con tal de continuar en el poder.
E. R. Esa idea de liderazgos que parecen resumir de manera tan completa toda una idea compleja de lo que demanda y espera la gente reaparece de vez en cuando. Y eso fue Tierno, sin ninguna duda. Pero ha habido ejemplos más recientes. La propia Manuela Carmena lo logró también: encarnó la necesidad de un cambio de rumbo claro. Y Zohran Mamdani lo está haciendo en Nueva York.
A. G. El contexto es muy distinto, pero sí creo que hay figuras que, salvando todas las distancias, pueden recordarnos ese perfil. Pienso, por ejemplo, en Ángel Gabilondo: un profesor, un filósofo, una persona de amplio consenso y de enorme solvencia intelectual. Evidentemente, son trayectorias y momentos diferentes, pero ese tipo de liderazgo sereno y dialogante sigue siendo necesario y posible. Aunque a veces parezca que es lo que menos vende en los medios. - Sorprende que haya cierto consenso en torno a su figura, en un momento donde no abunda el consenso...
- S. C. Creo que en España se entierra muy bien, y así debe ser.
E. R. Se agradece que la Historia y la memoria le hayan puesto en el lugar que merece. Porque para la izquierda siempre ha tenido ese reconocimiento, pero la derecha en su momento lo atacó ferozmente, ridiculizaba sus bandos, cuestionaba su faceta intelectual y universitaria, lo acusaba de pervertir a la juventud, y combatió un montón de las políticas que impulsó que fueron positivas para Madrid. No está mal que el PP se desmarque hoy de eso y se sume al consenso.
A. G. No me sorprende en absoluto. Tierno Galván trasciende a su época y a sus siglas. Precisamente por eso, desde el Partido Socialista estamos impulsando una agenda de actividades este año: para acercar su figura también a los más jóvenes, a quienes no lo vivieron, y que puedan entender qué significó Tierno Galván para Madrid y para la política municipal. Su figura es reconocida por la inmensa mayoría de fuerzas políticas, más allá de las ideologías -quizá con la excepción de la ultraderecha-, porque representa una forma honesta, transformadora y profundamente democrática de hacer política.



