- Política Moncloa desprecia el órdago de Yolanda Díaz y la fuerza a decidir ya si rompe el Gobierno
- Política Junqueras se suma a la advertencia de Díaz a Sánchez y le exige "hechos" para "acabar con la corrupción y el acoso sexual"
La oleada de acusaciones de acoso sexual en el seno del PSOE se extiende a lo largo y ancho de la política nacional. Los casos abarcan desde la cúpula del partido hasta a cargos institucionales y orgánicos en varias provincias. Una crisis que se suma a los diversos frentes judiciales que acechan a Ferraz, pero esta en especial genera importantes tiranteces entre sus aliados.
Tal es el clamor político y social que la vicepresidenta segunda del Gobierno y líder de Sumar, Yolanda Díaz, ha pedido a Pedro Sánchez que reconstruya el Consejo de Ministros. Una solicitud denegada desde el lado socialista del Gobierno pero que el miembro minoritario de la coalición de Moncloa considera necesaria. Mientras, todos los partidos que componen el conglomerado de Sumar exigen al PSOE que no mire hacia otro lado y tenga tolerancia cero ante cualquier denuncia por posible acoso en el aparato del partido.
Entre esos reclamantes está también Más Madrid, que cuenta con un ministerio en el Gobierno y justo un año atrás atravesaba su peor tormenta interna tras el estallido del caso Errejón. Doce meses después, en el seno de la formación dan por zanjado el escándalo y creen reparadas las heridas internas que causaron las graves acusaciones contra su fundador, que hoy se encuentra procesado por un presunto delito de abuso sexual.
Precisamente en la reacción de Más Madrid -que expulsó a Errejón y a la que fuera su mano derecha, Loreto Arenillas, de su escaño en la Asamblea- y del conjunto de Sumar se apoyan en esta parte de la coalición para reclamar al PSOE mayor dureza ante la cascada de denuncias que sacude al partido. Como hoy el PSOE, Más Madrid también reconoció haber tenido conocimiento de denuncias antes de que estallara el caso.
La secretaria de Organización socialista, Rebeca Torró, compareció el viernes para admitir la «gravedad» de las informaciones conocidas en los últimos días, y negó que la dirección haya intentado «encubrir» casos como el de Francisco Salazar, que iba a ser ascendido a número dos del partido tras la entrada en prisión de Santos Cerdán hasta que emergieron denuncias contra él durante su etapa como asesor en Moncloa. Fue esta la chispa que ha desatado el Me Too de Ferraz.
Explicaciones, las de Ferraz, que buscan cerrar la crisis mientras la oposición y los socios gubernamentales mantienen sus críticas y reclaman poner en el centro el testimonio de las víctimas y no el cálculo político.
«Hay que sacar a todos los acosadores de la política e investigarlos. Es lo que espero que haga el PSOE», opinaba esta semana la portavoz de Más Madrid en la Asamblea, Manuela Bergerot, que consideró que los casos que están aflorando «evidencian que el machismo está en todos los espacios de la sociedad». Eso sí, evitó pronunciarse sobre si Sumar debe tomar medidas en su relación con elPSOE.
Los roles parecen, pues, haberse invertido en apenas un año: a finales de 2024 eran los socialistas los que destacaban la rápida actuación de Sumar, en especial de Díaz, ante el estallido del caso Errejón. Ésta es la principal diferencia doce meses más tarde: el cúmulo de escándalos que sobrevuela al Gobierno por presunta corrupción ha llevado a Díaz a reclamar una «profunda remodelación». La parte socialista la descarta porque no hay ningún ministro al que afecte ni las acusaciones de acoso ni las investigaciones judiciales.

