MADRID
Ayuntamiento

El nuevo logotipo de Almeida que ha aterrizado sin avisar, entre elogios y críticas: "Es una imagen para una capital moderna"

Sucede al que instauró Gallardón, 20 años atrás, tras dos años de trabajo municipal y a coste cero

El nuevo logotipo de Almeida que ha aterrizado sin avisar, entre elogios y críticas: "Es una imagen para una capital moderna"
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El pasado sábado, durante la multitudinaria fiesta del encendido navideño, apareció de repente (y sin previo aviso) un invitado sorpresa. No eran ni Carlos Sainz, el tetracampeón del rally Dakar, elegido para pulsar el botón, ni el cantante Pablo López, encargado de poner el ritmo y la voz a una gélida noche en la capital. Ante los ojos del Palacio de Cibeles, y justo debajo del pulsador para desmelenar el alumbrado, asomó el nuevo logotipo/imagen corporativa del Ayuntamiento. «Queríamos una presentación a lo grande, y 150.000 personas fueron testigos en directo», deslizaban ayer desde el consistorio madrileño, sobre esa nueva identidad gráfica que ahora acompaña al Ejecutivo de José Luis Martínez-Almeida. Lógicamente, para buena parte de esos 150.000 espectadores pasó completamente desapercibido.

«El logotipo no se tocaba desde hacía 20 años y ahora se adapta a las exigencias de comunicación de estos días, respetando los elementos básicos del anterior», desglosaba ayer el alcalde, subrayando el «coste cero» de un diseño que ha corrido a cargo de la Dirección General de Comunicación municipal. Porque aunque ha sufrido ciertos retoques en esas dos décadas, como sucedió durante el mandato de Manuela Carmena, la imagen no vivía un cambio sustancial desde los primeros días de Alberto Ruiz-Gallardón. Recuerda alguien que formó parte de aquel Consistorio que hubo alguna que otra voz discordante con el cambio, recelosos por la metamorfosis y nostálgicos del membrete que había dejado Álvarez del Manzano.

Almeida, durante un acto municipal en Cibeles.
Almeida, durante un acto municipal en Cibeles.AYTO. MADRID

Conviene no confundir la imagen corporativa con el escudo (cosa que puede ocurrir), cuya modificación requiere del visto bueno de la Comunidad, amén de un proceso legal. «Los logos son sólo versiones simplificadas del escudo y el Ayuntamiento puede variarlo en cualquier momento», añaden fuentes municipales. Y es que, una de las primeras reacciones llegó, durante el mismo acto, del concejal del PSOE, Antonio Giraldo, a través de sus redes sociales: «Parece que ha habido un cambio en la imagen corporativa del Ayuntamiento, aunque ni nos habíamos enterado ni se ha comunicado. Nos hemos encontrado con la sorpresa. Este escudo es totalmente nuevo. ¿Ha habido algún concurso o algo?». Eduardo Fernández Rubiño, portavoz de Más Madrid, tildaba ayer mismo el proceso como «opaco y a dedo» y criticaba la oportunidad perdida para convertirlo en un «símbolo colectivo».

Más allá de las cuestiones estéticas y políticas, lo cierto es que el aterrizaje del nuevo diseño ha cogido a todos por sorpresa. A todos los que no trabajan en el Ayuntamiento, se entiende. Porque, según explicaban ayer, ha llegado tras dos años de trabajo por parte del equipo municipal. «El nuevo símbolo conserva todos los elementos -la corona, las siete estrellas, el oso y el madroño-, pero se han simplificado con la intención de facilitar su identificación, su aplicación en soportes digitales y su reconocimiento universal, especialmente potenciando su legibilidad. Hasta ahora, las estrellas y los puntos costaba distinguirlos», argumentaban desde Cibeles, sobre lo que han denominado como un restyling.

"Mejora la legibilidad y simplifica los símbolos"

Entra también en esa actualización las letras que acompañas al logo, con una tipografía llamada Chulapa, realizada por Ruiz de Luna para el callejero histórico de Madrid, que ya se ha dejado ver en algunos de los anuncios municipales. Un encargo realizado por el propio alcalde en el arranque de su segunda legislatura que pretende reordenar la marca del Ayuntamiento.

Comparativa de los dos logotipos.
Comparativa de los dos logotipos.E. M.

«Es interesante el nuevo encuadre y la simplificación del símbolo de la osa y el madroño, y mejora la legibilidad. Aunque visto a cierta distancia, el árbol se pierde y cuesta un poco reconocerlo», analiza el diseño para GRAN MADRID José Moreno, socio fundador del estudio Gráfica futura. «La integración con la marca Madrid es poco equilibrada: el símbolo y la tipografía no terminan de convivir con coherencia», abunda en su análisis crítico para este periódico. Y añade: «Se emplea una simplificación muy acusada en el árbol y el borde del escudo, mientras que la osa presenta un trazo menos geométrico. La corona sigue siendo demasiado compleja».

Consideraciones aparte, en el Ayuntamiento sacaban ayer pecho por la nueva criatura que convive desde el pasado sábado con la rutina municipal. A partir del próximo 1 de enero se acelerará su integración en la escena, que irá siendo paulatina. «Se trata de una imagen del siglo XXI para una capital moderna y con visión de futuro, que vive una explosión de innovación y creatividad», concluyen desde el consistorio madrileño.

El caso es que, con total nocturnidad, pues ya era noche cerrada en el corazón de Madrid, aterrizó de sopetón ese nuevo icono con el que ahora toca convivir. Quien sabe si dentro de 20 años, como ocurrió con el de Gallardón, el de Almeida seguirá vivo.