MADRID
Por tantas cosas buenas

La Virgen tiroteada

Botellón en un parque madrileño, en una imagen de archivo.
Botellón en un parque madrileño, en una imagen de archivo.JAVIER BARBANCHO
Actualizado

En el parque de las balas,/ la virgen tiroteada./ Ella era una más,/ pero nunca saludaba./ Hace tiempo de esos días,/ esta canción va dedicada/ a mis amigos, a mis amigos./ Canción de amor, canción de amor.

La primera vez que escuché la palabra "botellón" fue al llegar a Madrid. Al ser de León, claro, lo de beber en la calle no tenía mucho sentido, al menos en aquellos tiempos. Rápidamente descubrí un ecosistema cuyo centro para los jóvenes complutenses era el Parque del Oeste. Siempre preferí lo de ir de bares, aunque fueran los garitos de Moncloa y Argüelles (otro día hablaremos de ellos), pero guardo un buen recuerdo de las noches bajo el caballo del monumento al General San Martín.

Carolina Durante capturó el espíritu de la botellona madrileña en su canción El Parque de las Balas, una historia del tiempo que pasa y de los recuerdos de adolescencia que te asaltan. Diego Ibáñez canta sobre reírse mil veces con la misma historia, sobre beber birras y fumar cigarros en un entorno idealizado que podría ser cualquiera de la metrópolis castellana.

La historia transcurre en los alrededores de la Ermita de la Virgen Blanca, entre el Museo de América y el Hospital Clínico. Allí, bajo un templete, se guarda una imagen de la Virgen, en lo que antaño fueron los terrenos del Asilo de Santa Cristina. Durante la Guerra Civil, fue la línea de frente durante la Defensa de Madrid y no muy lejos de allí mataron a Durruti. Según reza una placa bajo la talla, "las minas y la metralla destruyeron el asilo y mutilaron la venerada imagen de la Virgen Inmaculada", lo cual no fue obstáculo para que siguiese siendo objeto de culto.

La denominación de Carolina Durante puede dar lugar a equívoco con el Cerro de los Locos, antaño llamado Cerro de las Balas por la misma circunstancia bélica, y situado no muy lejos de allí. Allí también hay instalaciones empleadas para el consumo de bebidas alcohólicas al aire libre, pero ninguna María Santísima.

A pesar de que el templete permanece bien cuidado por voluntarios que se encargan de limpiarlo, los restos de cristales en los alrededores atestiguan el uso de bebedero que sigue teniendo el espacio, entre algún indigente aquí y allá. Visto así, podría parecer uno de esos 'no-lugares' para los adultos pero que, sin embargo, forman parte del núcleo mismo de la vida de los jóvenes.

En el Parque de las Balas,/ tardes y noches/, fines de semana./ Con los chavales y con las chavalas,/ en el Parque de las Balas.