- Movilidad La mitad de los barrios de Madrid carece de carga rápida para sus vehículos: "Si todo sigue así, la electromovilidad será siempre un negocio de ricos"
- Movilidad La paradoja del taxi eléctrico en Madrid: duplica su flota en solo cinco años, pero "la tendencia se va a frenar en seco"
Madrid despide el verano con un hito en la movilidad eléctrica. Ayer se inauguró en el centro comercial Intu Xanadú la electrolinera más grande de la Península Ibérica, con 116 puntos de recarga: 100 semirrápidos de 22 kW y 16 ultrarrápidos de 180 kW. Estos últimos permiten, a un precio mayor, recuperar 100 kilómetros de autonomía en apenas seis minutos, frente a los 90 minutos obligados en los semirrápidos.
"Eso es lo que se necesita, muchos cargadores lentos y baratos y pocos caros y rápidos", sostiene Carlos Vázquez, de Qwello España, en conversación con GRAN MADRID. "En entornos urbanos nadie precisa la energía muy rápida, sino abundancia de puntos. No hay que hablar de potencia, sino de economía y ahorro".
La elección de Xanadú no es casual. Galp y BMW han apostado por este enclave de Arroyomolinos, que recibe más de 12,5 millones de clientes al año. Para David Álvaro, responsable de Galp en España, la clave está en adaptar la carga a cada lugar: "La segmentación del tipo de carga tiene que ver con las ubicaciones, y en el caso de un centro comercial, donde la gente pasa varias horas, lo más lógico es una carga lenta y barata. Además, la carga ultrarrápida requiere una inversión cinco o seis veces mayor".
El acelerón veraniego arrancó con la inauguración de la electrolinera de carga rápida más grande de la Comunidad, con un total de 47 plazas de aparcamiento enchufable en Leganés, junto a la estación de Cercanías de Parque Polvoranca. Un mes después se fraguó la mayor estación de carga ultrarrápida para coches eléctricos de España y la mayor electrolinera de acceso público de la M-30. Ubicada en el aparcamiento de la estación de Metro de Nuevos Ministerios, cuenta con puntos de carga cuya potencia va de 175 a 350 kW. Además, la capital cuenta con Canalejas 360 y Recoletos 360, dos grandes hubs estratégicos que recogen rebufo de esta tendencia.
El nuevo parque eléctrico de Intu Xanadú confirma la apuesta de la región por la electromovilidad, aunque Vázquez alerta de que "muchos parques de carga son absurdos". Cita como ejemplo Nuevos Ministerios: "Nadie lo usa porque su precio es altísimo, pese a ser uno de los lugares con mayor disponibilidad de energía de la capital por los trenes que circulan. Absurdamente se ha decidido derrochar esa energía para establecer cargadores inútiles para todos los madrileños".
Según la patronal ANFAC, Madrid cuenta con 6.343 puntos de recarga, dentro de los 47.892 registrados en toda España en el segundo trimestre de 2025. De acuerdo con los datos del geoportal de Hidrocarburos del Gobierno, la Comunidad de Madrid congrega esos puntos en un total de 1.455 lugares de carga.
Aun así, sorprende que el 54,7% de los municipios de la Comunidad de Madrid carecen de infraestructuras de recarga en espacios no residenciales. Solo la capital y Pozuelo de Alarcón superan las 50 ubicaciones de recarga. Quitando el centro neurálgico de España, Pozuelo de Alarcón (62), Majadahonda (49) y Alcorcón (45) son los tres municipios con más lugares de recarga.
De manera individual, Madrid cuenta con 644 ubicaciones donde existen puntos de recarga, mientras que los otros 178 municipios de la Comunidad acumulan 811 espacios. Es decir, el resto de municipios juntos solo acumulan un 26% más de espacios de recarga.
David Álvaro coincide en que no basta con multiplicar la infraestructura: "Más que falten puntos de recarga, lo que falta es incentivación para el consumidor, para así hacerle creer en la apuesta por la movilidad. Además, la divulgación es clave. Pero lo más importante es que los planes de ayudas sean rápidos y efectivos".
El impulso responde también al Real Decreto-ley 29/2021, que obliga a equipar con puntos de carga a aparcamientos de centros comerciales y edificios no residenciales privados con más de 20 plazas. Pero según Vázquez, la expansión responde más a la facilidad de instalar en centros comerciales que a una estrategia real de uso. "La gente acude mucho más a oficinas, universidades o gimnasios que a un centro comercial, y es ahí donde deberían existir los parques de recarga", sostiene el responsable de Qwello España.
Para David Álvaro, la ecuación es más amplia y está directamente ligada al cambio de modelo energético: "La posibilidad de crear infraestructura tiene que ser mucho mayor para avanzar en la transición energética que se busca. No existe transición energética sin ciudadanos, y por eso, hay que pensar siempre en ellos".
En ese sentido, los datos de uso parecen darle la razón a Vázquez. "Tenemos un hub de 40 puntos de carga en la Autónoma de Madrid y el 22 de septiembre hemos batido nuestro récord con un 40% de utilización simultánea. El dato es cuanto menos relevante, ya que en España el promedio de uso de los cargadores no llega al 3%". Y concluye: "Lo que esto refleja es que si se actúa donde se debe, el éxito llega". La movilidad eléctrica madrileña pisa el acelerador y se abre paso con nuevas infraestructuras que buscan acompañar a los ciudadanos en la transición energética.
Otros expertos sugieren a este medio: "La capital de España no está preparada para que sus ciudadanos den el salto a la electromovilidad". Su argumentación no es otra que la existencia de una "oferta sesgada" por una apuesta por la carga rápida, que "hace de la electromovilidad un servicio de lujo en España".

