Más de 20 años después, Radiohead vuelve a actuar en Madrid. Serán cuatro conciertos, del 4 al 8 de noviembre, en el Movistar Arena: cerca de 75.000 entradas que se agotaron en media hora. Un auténtico éxito de convocatoria pese a las llamadas al boicot de los colectivos antiisraelíes. Cualquiera de los que seguimos a Radiohead sabemos del compromiso (en ocasiones, incluso, la brasa) del grupo de Thom Yorke con los desfavorecidos del mundo. Por eso me llamó la atención cuando les vi en la diana del activismo «antisionista». El guitarrista del grupo, Jonny Greenwood -conocido también como autor de bandas sonoras de películas como 'Pozos de ambición'- está casado con una artista israelí. Esta mujer ha manifestado reiteradamente estar a favor del final de la guerra en Gaza y ha denunciado el asesinato de civiles por parte del Gobierno de su país y también ha reclamado la liberación de los rehenes tras los atentados del 7 de octubre de 2023 y la eliminación de los responsables de aquel pogromo: Hamas.
Por otra parte, Greenwood ha colaborado con un músico israelí, Dudu Tassa, en un proyecto con músicos musulmanes que recupera la tradición sonora judeoárabe. Tassa actuó para los reclutas de las fuerzas armadas israelíes en los primeros momentos de esta guerra.
Debido a estos dos factores, el movimiento BDS (acrónimo de Boicot, Desinversión y Sanciones, que reclama sanciones contra Israel por la ocupación de Gaza y Cisjordania) presionó hasta conseguir que la gira británica de Greenwood y Tassa se cancelara. Una vez conseguido esto, puso su mira telescópica sobre Radiohead. Al parecer, la actitud de su compañero, Thom Yorke, habría sido demasiado tibia, sin sumarse al uso de la palabra «genocidio» o al resto de requerimientos de los grupos propalestinos. Según la lógica estropeada de estos, Yorke estaría poco menos que pilotando drones rumbo a escuelas de Gaza.
Algo parecido sucede con los festivales asociados al fondo de inversión KKR, como el Madrid Salvaje de Torrejón de Ardoz. KKR tiene participación en páginas israelíes, del tipo Milanuncios o Fotocasa, en las cuales algún particular ha ofertado viviendas en Cisjordania. Suficiente para considerar que quien actúe en los citados festivales está financiando el asesinato indiscriminado en Gaza
Hago esfuerzos por comprender el delirio que supone pensar que tirar al suelo a un ciclista de la Vuelta a España o promover la cancelación de un grupo puede salvar la vida de una niña en Gaza. Tal vez sea, como leí entre algunos de los promotores, el deseo de hacer «algo», de no quedarse de brazos cruzados. Sin pensar si ese «algo» tal vez no sirva para nada.

