Espacios sin humo o humo sin espacio, pero nunca ilegalizar el tabaco y sus derivados, pese a que fumar mata. Hace dos décadas España dio un gran paso en su lucha contra el tabaco al prohibir el consumo en espacios cerrados. Tras años de esfuerzos por reducir los espacios para fumar, la estadística sigue siendo rotunda: una de cada cuatro personas consume tabaco de forma diaria en España, según la Encuesta sobre Alcohol y otras Drogas en España 2024.
Ahora, el anteproyecto que reforma la ley antitabaco de 2005, pretende prohibir el consumo de todo tipo de cigarros en las terrazas de restaurantes. Una decisión que ha puesto en pie de guerra a parte del sector.
En el distrito de Chamberí, hay quienes muestran su descontento al considerar que podría dañar su negocio. Uno de ellos es el dueño del restaurante Nino Ferreira, que señala: "Estamos ante una imposición autoritaria. Se criminaliza al fumador como si fuera un delincuente y eso va a afectar gravemente a la hostelería. Los políticos sólo piensan en su beneficio electoral, no en el nuestro".
Las quejas se repiten en distintos locales. Desde Richelieu -histórico restaurante de Chamberí-, su encargado, Juanjo Cuenca, se muestra rotundo: "Sí la razón de esta decisión es que la mayoría social entiende que el tabaco está mal, el Gobierno debería prohibir su venta. Pero no les interesa perder esos ingresos que tienen por el tabaco y prefieren fastidiar al último usuario".
El tema no deja exento a nadie: de camino a la calle Ponzano se podía escuchar a una mujer decirle a su amigo: "Para los hosteleros es una faena, cuando no es una es otra".
La preocupación redunda en el impacto económico. En Richelieu, hay malestar por la incertidumbre que genera esta situación: "Nos preocupa mucho. Casi el 80% de los clientes de la terraza son fumadores. Se está dejando de lado a toda esa gente que le gusta salir a tomar algo y disfrutar el momento con un cigarro".
El pitillo de después es todo un clásico, así como el puro o el cigarrillo electrónico en los últimos tiempos. Varios hosteleros coinciden en que «el consumidor fumador siempre es buen cliente». Es más, Sergio Fermosell, dueño de Grupo Macarena, afirma: "Ahora el puro está de moda, incluso entre los jóvenes, y es ese tipo de cliente el que podemos perder". Además, el encargado de Richelieu añade: "Muchos de esos buenos consumidores van a preferir quedarse en casa. Eso va a generar gran impacto económico negativo".
Otra incógnita generada es el lugar dónde se empezará a fumar, ya que en las mesas existen ceniceros que favorecen ciertos estándares de limpieza. "Las nuevas zonas se van a convertir en puertas de hospitales. La gente se pondrá en grupo a fumar y tirará las colillas al suelo, las aceras se van a llenar de cigarrillos. Al menos en la terraza tienes ceniceros y está todo organizado, pero esto va a ser muy complicado", apunta el encargado de Richelieu.
Algunos hosteleros creen que el Gobierno debería optar por fórmulas intermedias, como ya ocurre en otros países. En Lituania, Austria o Japón existen espacios para fumar en las terrazas exteriores.
En España, la diferenciación entre fumadores y no fumadores ya ocurrió cuando se prohibió el tabaco en espacios cerrados, pero ahora el Ejecutivo se decanta por una medida mucho más drástica. Cuenca (Richelieu) indica: "Para nosotros es un cambio muy repentino, en todo tiene que haber procesos. En espacios abiertos es mucho más sencillo hacer esa división, y es la medida que se debería tomar".
Ginés, encargado de Kybey II, en Olavide, también ve con buenos ojos esta posibilidad, aunque recalca: "Si lo hacen que sea de manera permanente y no para gastarnos el dinero en un sinsentido, como pasó ya cuando se prohibió fumar en interiores, que las vitrinas de metacrilato no duraron nada".
No todas las voces del sector son críticas. También hay hosteleros que consideran que la normativa es un acierto. Fermosell apunta: "Es positivo que se apueste por espacios limpios de humo dentro del ambiente gastronómico. No hay que olvidar a los niños, familias o personas mayores que les molesta el humo, además de ser perjudicial".
Esa división entre críticos y favorables también se refleja en las asociaciones. La medida es celebrada por colectivos como No Fumadores, que cataloga como "histórica" dicha prohibición. La presidenta de la asociación, Raquel Fernández Megina, afirmó que "romper el nudo ocio-tabaco protegerá la salud de los no fumadores y ayudará a dejarlo al 70 por ciento de personas fumadores que quieren dejar de serlo".
La última calada acompañada de una cerveza o una copa parece estar más cerca que nunca, y el humo dejará de ser una nube en las terrazas de la hostelería en España. Una decisión que ha generado posturas contrapuestas en el sector de la hostelería y en las emblemáticas terrazas de la capital.


