MADRID
Sociedad

BDS, el grupo 'made in Palestina' que logró boicotear la Vuelta en Madrid: "Le dijimos al Gobierno Español que no vamos a parar"

Manifestantes vestidas con pañuelos palestinos.
Manifestantes vestidas con pañuelos palestinos.ELENA IRIBAS
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Uno de los principales artífices de la insólita cancelación de la última etapa de la Vuelta Ciclista a España en Madrid es el movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), una red activista surgida en Palestina hace 20 años y todavía poco conocida en España. El grupo celebró la cancelación con un mensaje en sus redes sociales: «¡Y ganó Palestina! ¡No pasaron!», un desenlace que califican como «una victoria» en su cuenta de Instagram, con más de 33.000 seguidores.

Desde sus orígenes, el BDS ha tenido como objetivo la internacionalización de la presión sobre Israel en los planos económico, político y cultural, arraigando en grandes ciudades y capitales europeas, aunque con una puesta en escena timorata si se emplean los sucesos de este domingo como vara de medir. ¿Su objetivo declarado? «Poner fin a la ocupación de los territorios palestinos, garantizar la igualdad de derechos a los ciudadanos árabes de Israel y reconocer el derecho al retorno de los refugiados», aseguran en su página web.

Sin embargo, en los sucesos que consiguieron desbordar a un despliegue policial -que desde el mediodía sitió el centro de la ciudad con furgones y tanquetas- también participaron otras organizaciones políticas, como Ecologistas en Acción, Anticapitalistas o diversos grupos de solidaridad con Palestina, capaces de funcionar como tendones y articulaciones que movieron a cerca de 100.000 asistentes simpatizantes con la causa palestina. Repartidos por ambas aceras durante un recorrido de 2,2 kilómetros en el centro de la capital, terminaron invadiéndolo totalmente y la acción se saldó con la detención de dos manifestantes.

Dos detenidos y 22 policías heridos en la protesta contra Israel en la Vuelta de España

«Madrid se sumó a la sierra, a Castilla y León, Galiza, Asturies, Cantabria, Euskadi y Catalunya, todos los territorios del Estado paramos La Vuelta», celebró la organización a través de su cuenta en Madrid, que definió la acción como «uno de los mayores éxitos internacionales del boicot deportivo». «No vamos a parar hasta que Palestina sea libre del río al mar. El boicot es resistencia, solidaridad y es amor por el pueblo palestino».

Mientras tanto, Iván Vázquez, portavoz de BDS Madrid, confirma, sin embargo, que este tipo de acciones del grupo no son nuevas, aunque nunca han sido tan visibles ni han despertado esta gran cobertura mediática internacional. «Siempre que viene un equipo israelí, hacemos movilizaciones. Se han hecho y se van a seguir haciendo», asegura.

A modo de ejemplo, menciona la protesta que los activistas de este grupo llevaron a cabo contra el Maccabi en el Movistar Arena el pasado invierno: «Los compañeros pagaron entrada y han hecho protestas dentro. Lo que pasa es que no ha tenido la misma visibilidad porque el partido no se interrumpe».

Sin embargo, en la ronda ciclista el guion fue diferente y los boicoteadores lograron su objetivo: «Al parar las carreras el impacto mediático es mucho mayor», reconoce.

El portavoz subraya que el éxito de la movilización en la Vuelta responde a la confluencia de varios factores. Por un lado, alude a una encuesta del Real Instituto Elcano que señala que el 82% de los españoles consultados califica las acciones militares de Israel en Gaza de «genocidio» y asegura que dicho «rechazo social ha encontrado una oportunidad de echarse a la calle para mostrar rechazo a la participación de un equipo [el Israel-Premier Tech], que es embajador directamente de un Estado que comete vulneraciones tan graves de los derechos humanos».

El portavoz recuerda, además, que el BDS se inspira en campañas históricas como el boicot internacional a la Sudáfrica del apartheid: «Los equipos sudafricanos fueron desplazados de las competiciones europeas, se creó un vínculo cultural y eso llevó a que la propia población blanca se replanteara el sistema. Aquí la campaña busca lo mismo. Y, además, tenemos un referente cercano: Rusia. Tras invadir Ucrania se la ha sancionado. Queremos que se aplique la misma vara de medir».

El movimiento articula sus acciones en tres frentes: el boicot a productos, instituciones y eventos israelíes; la desinversión de empresas que se benefician de la ocupación; y las sanciones políticas y diplomáticas. «La ocupación no solo se mantiene porque haya un ejército, sino porque hay productos que la sostienen», explica Vázquez, que cita el caso de Carrefour, presente en las colonias ilegales, o de la empresa española CAF, que suministra infraestructuras para la anexión de Jerusalén Este. También menciona la campaña contra eDreams, que tras las presiones eliminó paquetes turísticos en territorios ocupados.

El activista recuerda que el BDS «no solo actúa en el terreno económico», sino también en la presión política: «Llevamos tiempo trabajando para solicitar un embargo total de armas a Israel. Parece que las últimas declaraciones del Gobierno van en esa línea, pero todavía no se ha aprobado». Además, anuncian nuevas manifestaciones: «El primer fin de semana de octubre tenemos movilizaciones en varias ciudades para pedir ese embargo y la ruptura de relaciones diplomáticas», asegura.

Mientras los manifestantes celebraban lo que definen como una victoria popular -«Hoy las vecinas madrileñas se unieron y demostraron con orgullo que aquí el Gobierno de Israel no es bien recibido»-, la Federación de Comunidades Judías de España (FCJE) expresó su condena a los incidentes. «Convertir un evento deportivo internacional en un campo de agitación violenta es absolutamente inaceptable», señaló en un comunicado, en el que acusó a los grupos propalestinos de «alimentar el odio» y «dar cobertura a un preocupante incremento del antisemitismo en España».

En las calles, en cambio, BDS interpreta lo sucedido como una demostración de fuerza y un mensaje contundente dirigido hacia el Ejecutivo de Pedro Sánchez: «Le dijimos al Gobierno del Estado español que no vamos a parar».