MADRID
Tribunales

El Colegio Highlands hace balance de 'aprendizajes' tras la judicialización del caso y una auditoría que ha provocado la salida de varias familias

La directora insiste en que "sin pasar página de lo sucedido, y antes de concluir el curso", el colegio ha querido recoger "un balance de las principales lecciones aprendidas a día de hoy

El padre Marcelino presta declaración ante la juez.
El padre Marcelino presta declaración ante la juez.EL MUNDO
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El colegio privado Highlands El Encinar, ubicado en La Moraleja y sacudido en los últimos meses por la investigación judicial de las presuntas agresiones sexuales perpetradas por el excapellán Marcelino, ha querido cerrar el curso escolar con un ejercicio que presenta como de transparencia y autocrítica. Tres meses después de asumir la dirección del centro, Marilú Álvarez ha remitido una carta-informe a la comunidad educativa en la que realiza un balance de los "aprendizajes y avances" dentro del proceso de renovación en el que está inmerso el colegio.

La misiva llega tras un curso convulso, marcado por la dimisión del anterior director, la aparición de nuevas víctimas, la judicialización del caso y la publicación de una auditoría externa que, según varios padres consultados por GRAN MADRID, no ha servido para calmar los ánimos. Algunos de ellos aseguran que, tras revisar el informe, han optado por retirar a sus hijos del centro.

La directora Álvarez, en su misiva, insiste en que "sin pasar página de lo sucedido, y antes de concluir el curso", el colegio ha querido recoger "un balance de las principales lecciones aprendidas a día de hoy, las acciones correctivas y de mejora ya realizadas, y las pendientes de ejecución". El informe, elaborado "fruto del análisis interno y de la auditoría externa", detalla 9 aprendizajes, 15 acciones correctivas ya ejecutadas y 8 pendientes para "el fortalecimiento de los ambientes seguros y la cultura del cuidado".

Entre los aprendizajes, el colegio menciona la importancia de la acogida a las personas que presentan una denuncia, el cumplimiento de los códigos de conducta, la revisión de los procedimientos de selección del personal consagrado, la cultura del registro de incidencias "para su trazabilidad y seguimiento", y la necesidad de reforzar la sensibilización y formación "para prevenir, detectar y actuar ante los signos de cualquier tipo de riesgo de agresión contra los menores".

En el capítulo de medidas ya implementadas, Álvarez enumera la dimisión del exdirector, la realización de una auditoría externa, la equiparación del proceso de selección del personal consagrado al del personal laico, la creación de un comité de bienestar escolar, el acompañamiento psicológico a familias y profesores, y la incorporación, a partir de septiembre, de un responsable de Ambientes Seguros. Además, se ha revisado el procedimiento de vigilancia en patios y recreos, el servicio de enfermería y se han puesto en marcha hasta "30 medidas de refuerzo en seguridad", así como el programa "Escudo de la dignidad" para la prevención y detección de abusos.

Sin embargo, la transparencia prometida por el centro ha quedado en entredicho para parte de la comunidad educativa. Aunque la auditoría externa ya está disponible, algunas familias aseguran que solo puede consultarse en presencia de un miembro del equipo de administración y que su contenido ha generado inquietud suficiente como para que varios padres hayan optado por retirar a sus hijos del colegio. El número exacto de bajas, no obstante, se desconoce.