MADRID
Sucesos

Desalojado el colegio okupa de Vallecas, refugio de drogadictos donde hace 15 días amputaron la mano de un varón a machetazos: "Dentro encontramos una fuerte presencia de ratas"

Ayer se tapiaron puertas y ventanas para evitar nuevas okupaciones: "Había que atajar este problema... Se generaba miedo entre los vecinos"

Efectivos policiales durante el desalojo, ayer, en el colegio okupa.
Efectivos policiales durante el desalojo, ayer, en el colegio okupa.E. M.
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"Este edificio era un foco de inseguridad e insalubridad en el barrio... Había que atajarlo". En la intersección de las calles Francisco Laguna y Corral de Cantos, en el barrio vallecano de San Diego, un antiguo colegio llevaba desde hacía años ejerciendo como refugio de okupas y politoxicómanos. Hasta ayer, que se procedió a su clausura. La vecindad lo llevaba reclamando meses ya que se ubicaba a menos de 40 metros de la entrada al centro escolar San José, éste en activo. Y a escasos ocho metros de sus pistas, donde cada día los escolares juegan al fútbol y a otros deportes.

Este enclave, también convertido en punto de venta de droga a pequeña escala (principalmente cocaína y heroína), atraía un constante trasiego de drogodependientes, con los conflictos que eso conlleva, tal y como exponen fuentes policiales: "Generaba pequeños hurtos, peleas... Hace 15 días amputaron parcialmente la mano de un africano que había robado una dosis. Normal que eso termine perjudicando y generando miedo entre los vecinos. Y no es un buen referente para los niños".

Por ello, la Junta de Distrito de Vallecas acudió en la mañana de ayer martes a evaluar el estado del edificio, tanto estructuralmente como sus condiciones de higiene en el interior. Un simple vistazo les sirvió para hacer saltar todas las alarmas. En el momento de la intervención se encontraban nueve personas dentro. Tras detectar diversas contingencias, la más grave un posible "riesgo de incendio", los moradores fueron desalojados al instante.

Restos de inmundicia junto al colegio okupa.
Restos de inmundicia junto al colegio okupa.E. M.

Tal y como ha podido conocer este diario, el perfil de los ocupantes era muy diverso (dos españoles, un cubano, un marroquí y cinco subsaharianos), aunque la mayoría de ellos compartían una misma adicción por los estupefacientes. "Nos encontramos dentro a la persona a la que le habían amputado la mano, con un vendaje. Seguía ahí, al lado de la novia del hombre que le atacó. El agresor no, que sigue encerrado en Soto del Real", cuentan fuentes policiales, agregando que algunos de estos okupas cargan a sus espaldas con varios antecedentes penales (la mayoría por robos con violencia).

Asimismo, y centrándose en el caso de las mujeres, las mismas fuentes apuntan que algunas ejercen la prostitución "a cambio de pequeñas cantidades de dinero o por una dosis". A las nueve personas que desalojaron ayer se les ofreció tanto asistencia como la posibilidad de acceder a un albergue municipal, pero todos rechazaron la propuesta.

Tras la intervención se comenzaron a tapiar todas las puertas y ventanas del edificio con cemento y ladrillos. También se limpió una parte del exterior de la parcela, a falta de una actuación más exhaustiva de saneamiento en su interior ya que dentro hallaron desde "una fuerte presencia de ratas" a todo tipo de condiciones insalubres. Para prevenir nuevas okupaciones, se va a establecer una vigilancia que efectuarán tanto Policía Municipal como las patrullas de la Policía Nacional para tener "todo controlado".

Varios operarios tapiando, ayer, el colegio okupa.
Varios operarios tapiando, ayer, el colegio okupa.Javier Barbancho

Ambos cuerpos se personaron ayer en el desalojo en una acción coordinada para evitar que se produjeran contratiempos. "Uno de los ocupantes, hace menos de un mes, se lanzó a por un agente municipal y le mordió un dedo, fracturándole el hueso por la fuerza con la que le atacó... Fue detenido, pero hoy [por ayer] estaba ahí otra vez", desgranan fuentes policiales.

Por el momento, la acogida de esta acción ha sido más que positiva entre la vecindad. "No sabes las que se liaban a las tres de la mañana... Cuando caía la noche daba cosa pasar por esa acera", contaba ayer un residente de San Diego, aunque no todos mostraban el mismo optimismo. "Es un buen primer paso, pero espero que ahora no lo conviertan en un centro de asilo o algo así", exponía otra vecina. Por el momento, ya existen planes para convertir este colegio okupa en un futuro centro cultural, tras una más que necesaria remodelación.

Ya se intentó darle una nueva vida en 2019, durante los últimos meses de Manuela Carmena. En febrero de aquel año se quiso remodelar para cedérselo a asociaciones, pero aquel proyecto se quedó en tierra de nadie. "En los análisis técnicos iniciales se descubrió una galería subterránea que se pensó que podía ser de la Guerra Civil. Pero han pasado los años y nada...De cara a una futura reforma no habría afección por la Ley de Memoria Histórica", concluyen fuentes municipales.