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Las Noches del Botánico regresan con todo su poder de seducción: música en el pequeño jardín del edén

Van Morrison, que actuará dos noches, inaugura este 4 de junio la novena edición del festival. Morrisey, Santana, Herbie Hancock y Silvia Pérez Cruz, en un cartel generoso y ecléctico, hasta el 31 de julio

Imagen de un concierto de la pasada edición.
Imagen de un concierto de la pasada edición.MUNDO
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La presencia de Van Morrison estaba cada año en la «carta a los Reyes Magos», como denomina Ramón Martín, uno de los dos promotores de las Noches del Botánico, al pliego de deseos a la hora de confeccionar la programación del festival que este miércoles día 4 de junio echa a andar en su novena edición. El legendario vocalista irlandés abrirá las veladas estivales y repetirá al día siguiente, ante la repercusión que ha generado su paso por la capital, la única ciudad en la que se dejará ver este año en España. «Es un artista que no se rige por las propias estructuras del mercado», comenta Martín en conversación con EL MUNDO durante un paseo por el Jardín Botánico de la Universidad Complutense, a pocos días del arranque.

«Tiene calidad, personalidad, y vive la vida de un modo diferente al resto, un poco en la onda de Bob Dylan, a quien tuvimos hace dos veranos. Suele volver a su domicilio a dormir tras cada concierto, pero, al hacer dos fechas, en esta ocasión se hospedará en Madrid. Con un aforo de 4.000 personas, no podíamos satisfacer la demanda. Hubo demandas desde fuera de Madrid, peticiones institucionales... Así que pudimos conseguir otro concierto. Se vendió todo muy rápido».

Las Noches del Botánico se han consolidado como uno de los espacios de ocio más apetecibles en Madrid y han sido reconocidas, entre otros galardones, como el mejor evento del año en los Premios de la Academia de la Música de 2024. Serán 80 artistas a lo largo de 53 noches en un entorno natural que ofrece además una oferta gastronómica y permite disfrutar de una temperatura a menudo cuatro grados por debajo de los ardores que toca soportar en los veranos de la capital. Desde el pasado 11 de abril se trabaja en readaptación de un organismo vivo, como es el Jardín Botánico Alfonso XIII.

El apoyo crucial de la Complutense

«Empezamos hace nueve años con unos veinte conciertos, asumiendo que entraríamos en pérdidas. Poco a poco hemos crecido con el apoyo del público como músculo principal y el respaldo de algunos patrocinadores. Tenemos más de dos decenas de conciertos en los que ya está todo vendido», destaca Martín, resaltando también el convenio de desarrollo de actividades culturales firmado con la Universidad Complutense. Se trata del único festival de Europa gestado bajo el paraguas de una universidad pública.

El continuo feed back con los devotos, pues así puede calificarse el nutrido público que aguarda cada año el festival, y el aprendizaje fruto de la experiencia invitan a proyectar determinadas iniciativas, entre las que figura el cuidado de una vinoteca que se ha convertido en uno los rincones más apreciados. Manuel Martín, procedente del pop y el rock, y Julio Martí, su socio en esta venturosa empresa, más curtido en el jazz, se conocieron hace una década y poco después sumaron voluntades. «El festival vino para cubrir un hueco y aportar algo diferente con pasión y con su propia filosofía. La horquilla del público está entre los 30 y los 55 años, aunque también hay espectadores más mayores y cada vez más familias con niños. Hacemos el festival al que siempre hemos querido asistir», apunta Martín, que señala entre algunos de sus mejores recuerdos el paso de Chrissie Hynde, David Byrne y Patti Smith. El cartel es ecléctico y da cabida a distintos estilos musicales en una programación equilibrada. En esta edición, ante las dificultades para incorporar flamenco de nuevo cuño, se pusieron en marcha iniciativas propias como el homenaje a Pepe Habichuela, que se podrá ver el 18 de julio, y el Paco de Lucía Legacy, el 30 del mismo mes.

Tres grandes veteranos

A sus 85 años, Herbie Hancock vuelve al festival para poner el cierre el día 31. El pianista de Chicago forma parte de la historia del jazz desde mediada la mitad del siglo pasado. Antes de su brillante carrera como solista, formó parte del segundo quinteto de Miles Davis, junto a Wayne Shorter, Ron Carter y Tony Williams. Viene con un quinteto que cuenta con el trompetista Terence Blanchard y el bajista James Genus.

Carlos Santana, de 78, ofrecerá, al igual que Van Morrison, dos conciertos, en este caso los días 28 y 29 de julio. Aunque sus mejores días hace tiempo que quedaron atrás, el guitarrista mexicano, autor de discos como Abraxas, Caravanserai, Inner Secrets o Zebop, se ha ganado por derecho ser uno de los atractivos de esta edición. Van Morrison, que el 31 de agosto cumple los 80, se suma a la trilogía de veteranos consagrados. El fundador de Them y una de las figuras más relevantes de la música contemporánea desde su sólida integración del folk, el rock, el soul y el jazz, edita el día 13 su cuadragesimoséptimo álbum Remembering now (Exile), bien recibido por algunos medios anglosajones después de unos últimos trabajos irregulares. Sus herméticas costumbres han modificado los horarios habituales del festival. Empezará a las 20.30, con la putualidad de la que siempre ha hecho gala, también, desde hace tiempo, para concluir exactamente 90 minutos más tarde.

Morrisey se dejará ver el 12 de junio, en otra de las fechas señaladas, en su único concierto en nuestro país. Vegetariano militante, el que fuera líder de los Smiths obligará a cerrar por un día todos los puestos del recinto dedicados a la venta de hamburguesas y cualquier tipo de carne.

Tampoco faltará la presencia española, con actuaciones tan sugerentes como la de Silvia Pérez Cruz y el portugués Salvador Sobral, que presentarán Silvia & Salvador (Warner Music Spain), el 2 de julio. El poder de seducción del festival reside también en la posibilidad de disfrutar de artistas a menudo destinados a grandes escenarios a una distancia de 30 o 40 metros. El propio entorno y la singularidad de un festival que el pasado año reunió a 184.000 personas suponen un gancho para los propios músicos músicos. Nadie quiere perdérselo.