MADRID
Las cuentas de 2025

El milagro (político) de Colmenar Viejo o cómo lograr que el PSOE vote unos presupuestos del PP con Vox: "Más allá de la ideología está el bien de los vecinos. Ojalá sea un mensaje a nivel nacional"

Por segundo año consecutivo, el gobierno del municipio de 60.000 habitantes logra el apoyo socialista. "¿Cómo no voy a apoyarlo si recoge todas mis reclamaciones? Sería ilógico".

De izquierda a derecha, la portavoz socialista en Colmenar, Paloma Maroñas, el alcalde 'popular', Cárlos Blázquez, y la portavoz de VOX, Susana Jiménez.
De izquierda a derecha, la portavoz socialista en Colmenar, Paloma Maroñas, el alcalde 'popular', Cárlos Blázquez, y la portavoz de VOX, Susana Jiménez.SERGIO GONZÁLEZ VALERO
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Denominar pueblo a Colmenar Viejo tiene sentido cuando en el centro se ve a los vecinos saludarse al paso, sin el estrés de las ciudades, camino de alguna calle estrecha. También al oír del fondo el rumor de tradiciones, sierra, toros y fiestas populares que lo abrazan, de la vaquilla de invierno, con los pañuelos bordados por las madres, celebrada hace apenas un mes, a la Maya de orígenes ancestrales que asoma en primavera. Pero el eco rural desaparece con el carpetazo del padrón y sus casi 60.000 vecinos inscritos en él. Más que algunas capitales de provincia.

Quizá le falte al rico idioma español una término entre ciudad y pueblo, y que no sea el administrativo 'municipio', para definir con acierto lugares como Colmenar. La cercanía de la capital (35 kilómetros) ha convertido, sobre todo a su área periférica, en dormitorio de mucho trabajador o estudiante de Madrid, con urbanizaciones de lujo donde se despachan áticos a más de 600.000 euros.

El trajín y el tamaño del Ayuntamiento sí refleja el músculo de Colmenar, donde se ha consolidado un milagro político único en España en un pueblo con tal cantidad de población. Por segundo año consecutivo, el gobierno municipal, una coalición entre el PP y Vox, ha sacado adelante los presupuestos con el voto a favor (no la abstención) del PSOE. Una noticia con mucho peso y mensaje difuminada por la centrifugadora de actualidad que es la capital, sombra que tapa informativamente casi cualquier cosa (excepto los sucesos) que sucede en los pueblos de la Comunidad.

No necesitaban las cuentas el OK del PSOE, porque con los apoyos de PP y Vox era suficiente, pero así y todo hubo pulgar hacia arriba. «¿Pero por qué iba a votar en contra, si aceptaron todas mis enmiendas?», responde Paloma Maroñas, veterana de guerra de la política, militante de base socialista con muchos kilómetros ya y «a punto de la jubilación», como ella misma dice. De discurso propio, contraria a algunas de las decisiones de Sánchez y crítica con la salida de Juan Lobato, al que conocía bien.

«Me ponen a parir los otros partidos de izquierda del pueblo, pero me da igual. Aquí hay que estar al vecino, a lo que le interesa a él y a buscar lo bueno para Colmenar», cuenta Paloma muy resuelta y tirando de sentido común. Se refiere a los concejales de Más Madrid y Ganemos Colmenar, los otros dos grupos de oposición en el arco consistorial.

Vista aérea de la plaza del ayuntamiento de Colmenar Viejo.
Vista aérea de la plaza del ayuntamiento de Colmenar Viejo.SERGIO GONZÁLEZ VALERO

La portavoz socialista es la clave de este acuerdo que llama la atención en una política española cada vez más dividida y donde los acuerdos entre formaciones contrarias cada vez son más complicados. Maroñas, por segundo año consecutivo, le dio el OK al alcalde, el popular Carlos Blázquez, que reconoce que la primera vez que la llamó para pedirle su apoyo a las cuentas de 2024 estaba convencido de que le diría que no...

Relación personal

«Fue toda una sorpresa, pero actuó con mucha lógica, porque sus reclamaciones coincidían prácticamente con las nuestras. Este año fue un poco más sencillo», explica sobre las siete enmiendas que recibió y aceptó del PSOE. Deberes relacionados con la venta de suelo, actuaciones sobre las calles, carril bici, un ambulatorio, un centro de mayores, becas... La ristra habitual de mejoras que exigen los vecinos casi de cualquier localidad.

«Es que hay muchas cosas del programa electoral que coinciden, aunque también damos guerra en los plenos, claro. Por ejemplo, votamos que no al vertedero», reivindica Paloma, que también apunta a que las cordiales relaciones personales ayudan a este tipo de pactos. «Les conozco a todos desde que eran pequeños. Susana, de Vox, vivía en mi calle», relata, mencionando al partido que más rechina en este matrimonio a tres presupuestario.

«¿Que si he pedido permiso a Ferraz para votar a favor? No lo necesitamos, aquí hacemos lo que consideramos conveniente para el pueblo», aclara Paloma cuando se le cuestiona por la incomodidad que para la dirección socialista puede suponer ver a una de sus representantes estampando una firma junto al partido de extrema derecha al que han marcado un cinturón sanitario y contra el que Pedro Sánchez hace bandera.

Los tres portavoces (PSOE-PP-VOX) charlan en las puertas del ayuntamiento.
Los tres portavoces (PSOE-PP-VOX) charlan en las puertas del ayuntamiento.S. GONZÁLEZ VALERO

¿Posar juntos? "Por qué no"

«La foto va a ser complicada...», decían a GRAN MADRID desde el ayuntamiento cuando se les propuso a los tres protagonistas posar para estas páginas. «¿A qué hora venís? Claro que bajo, sin problema», respondió Maroñas sin pudores. «A ver el día que salga en el periódico..., jajaja», bromea ya en la plaza junto sus socios presupuestarios sobre las consecuencias del reportaje y la fotografía.

«Yo no tengo ningún problema en que nos apoyen los presupuestos, eso significa que son buenos», apunta la portavoz de Vox, de estreno en el mundo de la política tras su paso por la empresa privada. Votante del partido de Abascal, eso sí, desde sus inicios. «Yo era afiliada al PP y precisamente un alto dirigente popular, amigo de mis padres, al verme decepcionada con el partido me animó a echar un ojo a una nueva formación. Y hasta hoy», detalla, recordando que por encima de la ideología en los municipios hay que velar por el interés de los vecinos.

Presos en campos nazis

«Sólo nos opusimos a una de las placas de Mauthausen», matiza Jiménez, sobre el homenaje a los colmenareños muertos en el campo de concentración nazi. Al descubrir que uno de ellos tenía delitos de sangre, Vox y PP se negaron ante el PSOE a poner su placa de recuerdo. Maroñas aceptó que sólo fueran dos. «¿Acuerdos a nivel nacional entre PP, Vox y PSOE. Pues son tres partidos que deberían compartir muchas cosas para el interés de la mayoría de los españoles... Pero ahora mismo con Sánchez por medio es imposible», subraya Susana.

Quien más contento parece con el logro es el alcalde. «Algunos de mis votantes me han dicho por la calle que un acuerdo así les reconcilia con la política. Hay demasiado forofismo con los partidos, como si fueran equipos de fútbol», compara Blázquez orgulloso del pacto alcanzado. «PP y PSOE deberían llegar a más acuerdos, por el bien de todos y para no estar en manos de los independentistas».