MADRID
Ayuntamiento

La gran tormenta sobre Reyes Maroto en su segundo aniversario municipal: del lapsus por los "25 distritos" junto a Sánchez y Lobato a la "caza de brujas" por el 'caso Koldo'

La portavoz socialista se encuentra en el ojo del huracán tras negar en el Senado su relación con Aldama durante su etapa como ministra y salir a la luz más de 40 WhatsApps. Almeida pide su dimisión

Maroto, junto a Pedro Sánchez, durante el Congreso Regional del PSOE.
Maroto, junto a Pedro Sánchez, durante el Congreso Regional del PSOE.EFE
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En los primeros bostezos de 2023, la ministra (de Industria, Comercio y Turismo) Reyes Maroto empezaba a pisar las calles de la capital, tras ser ungida en otoño como candidata del PSOE a la alcaldía de Madrid por el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Durante semanas, compatibilizó su labor en el Gobierno con aquellos primeros pasos hacia su nueva vida municipal, generando en ocasiones cierto desconcierto entre algunos de los alfiles (hoy en otras instituciones) del grupo socialista de ese momento. En aquellas fechas, su agenda, en la cuenta atrás hacia el 28-M, incluía puestas en escena junto al entonces secretario general del PSOE-M, Juan Lobato. Estampas que hoy parecen casi de ciencia ficción, tras el obligado paso al costado del ya ex líder regional.

Se cumplen, pues, dos años del aterrizaje (tan oficial como forzoso) en el bodegón municipal de aquella Reyes Maroto, hoy portavoz municipal de su partido en el Ayuntamiento. Lo hizo entre el recuerdo imborrable de aquella presentación (4 de febrero) en La Nave de Villaverde, junto a Sánchez y Lobato, donde regaló munición a sus adversarios, al resbalar con el número de distritos de la capital: «Me gustaría felicitar a los vocales vecinos de los 25 distritos de esta ciudad». Son 21, claro está. En cualquier caso, aquello fue una nimiedad comparado con ese cóctel de aguas turbulentas sobre las que navega en la actualidad. Entre la jaqueca de su reciente declaración en la Comisión de Investigación del Senado por el caso Koldo, donde aseguró no recordar si conoció personalmente a Víctor de Aldama, y los 42 mensajes de WhatsApp entre ambos desvelados por El Español y acreditados por la UCO.

Ayer, con la resaca del Congreso Regional del PSOE de Madrid, en el que tuvo tiempo de departir con Pedro Sánchez, también con su nuevo jefe, Óscar López, Maroto trató de alzar la voz entre tanto ruido. «Estoy sometida a una caza de brujas y a un linchamiento político porque hago mi trabajo, que es denunciar las malas prácticas del PP en el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid», se defendía la portavoz municipal socialista, bajo la lupa por algunos de sus movimientos durante los cinco años en los que formó parte del Consejo de Ministros de Sánchez.

Lógicamente, el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, afiló ayer el colmillo con el asunto. «Reyes Maroto está tardando en irse del Ayuntamiento y pedirles perdón a los madrileños por mentirles. No puede continuar ni un minuto más en política», lanzaba tras un acto municipal. «Es gravísimo que tenga la desfachatez de decir que esto es una caza de brujas. Ha mentido desde el primer minuto de manera desaforada», abundaba el regidor madrileño.

"Puede ser una cortina de humo"

Fuentes próximas a la portavoz sostienen a este diario que «el ataque a su persona» la refuerza y que está «tranquila a nivel personal». También, que los abogados están estudiando esa información privada desvelada y que, dos años después de su aterrizaje, «no nota el desgaste». «Su labor de oposición es molesta, con un estilo muy político. Esta situación puede ser una cortina de humo ante el caso mascarillas que afecta al Ayuntamiento», es la justificación sobre la realidad actual.

Una encrucijada que coincide con su segundo aniversario como candidata oficial a la alcaldía de Madrid, donde encabeza un grupo de 11 concejales, tras estar a punto de asestar en las municipales la estocada a Más Madrid. Con la figura de su número dos, Enma López, hoy parte de la Ejecutiva Federal, brillando con luz propia en los Plenos y haciendo méritos para pensar en empresas de mayor calado -¿la candidatura a la alcaldía?-. Probablemente, Maroto aún no ha olvidado aquel primer día de clase en Cibeles cuando, durante su primer Pleno de la legislatura, se encontró de sopetón con la caricia de Daniel Viondi al alcalde, y con esa intervención quirúrgica inmediata de Lobato para zanjar la polémica. Tampoco aquella entrevista con EL MUNDO que tanto revuelo causó: «Con Bildu nos ponemos de acuerdo en mejorar la vida de los españoles».

Hoy, tras un buen puñado de plenos broncos y, también, una reprobación, Reyes Maroto se encuentra en el ojo del huracán político por su pasado en el Ministerio. Echando mano del manual de resistencia, mientras desciende entre las aguas más turbulentas por las que ha bajado.