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La avenida Donostiarra se convirtió durante la noche del martes en el violento escenario de un robo a mano armada, durante el cual sustrajeron un reloj de lujo a un hombre de 73 años que paseaba por la calle en compañía de su mujer.
Según consta en el atestado policial, dos hombres que parecían esperar junto a la acera en una motocicleta emboscaron a la pareja, que volvía de hacer la compra, mientras caminaba por la acera de la citada calle a la altura de una conocida frutería de la zona.
Los agresores, según la descripción facilitada por la víctima, formaban un binomio que ejecutó el atraco en cuestión de segundos. El conductor, "posiblemente dominicano", era un varón de unos 27 años, de tez morena, complexión delgada y con el rostro parcialmente cubierto por un casco de moto. Mientras tanto, su acompañante, descrito como un hombre de 30 a 35 años, aproximadamente 180 cm de altura y "pelo rizado algo voluminoso", fue quien perpetró el asalto a mano armada.
El agresor, tras abalanzarse sobre la víctima, le agarró por el cuello, le colocó una pistola en la cabeza y le amenazó con dispararle si alzaba la voz. "¡No grite que le mato!", exclamó mientras el otro ladrón le arrancaba de la muñeca su reloj de lujo de la marca Patek Philippe valorado en 11.000 euros.
La rapidez del suceso impidió a la víctima y a los testigos —"que comenzaron a gritar y a llamar a la Policía", según consta en el atestado— identificar la matrícula de la motocicleta, que huyó a toda velocidad. Entre ellos, el informe policial señala que se encontraba una empleada doméstica de los agredidos, quien pidió que "no se aportaran sus datos a la policía" por "miedo" a posibles represalias.
Tras arrancarle el reloj de la muñeca, el pistolero volvió a subirse a la moto, mientras continuaba apuntando a su víctima con el arma de fuego, que se guardó en la cintura del pantalón cuando la moto se puso en marcha.
Según señalan fuentes policiales a Gran Madrid, esta pareja de ladrones motorizados podría haber protagonizado otros violentos atracos de relojes durante los últimos meses en la ciudad, como el episodio también en las inmediaciones de Las Ventas, durante el que un Guardia Civil fue encañonado por una pistola.


