MADRID
El Rompeolas

Invocación del Madrid que 'estrenó' Carmena

La ex alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena.
La ex alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena.E. M.
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Tres aclaraciones previas: en variados asuntos aplaudí la gestión de Manuela Carmena, tengo coche, vivo en el centro.

Y ahora al lío: en Madrid hay varios venenos suspendidos en el aire. Uno lo genera la polarización ideológica y moral. El otro va con los vehículos a combustible. A veces se juntan y de esa cópula salen unos discursos tremendos, antirreales, negacionistas y tan disparatados en sus teorías que te ríes fuerte. Mira si acertó Carmena al estrenar en noviembre de 2018 la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) en el centro de Madrid y en Plaza Elíptica que hasta el alcalde Almeida, cuando estaba de candidato, prometió desactivar las medidas y ahora se preocupa lógicamente por mantenerlas. Normal.

Cuando la ex alcaldesa anunció aquello, miles de personas dieron razones mentirosas contra la iniciativa: si los negocios del centro de la ciudad quebrarían, si la carga y descarga tendría que comprar camiones eléctricos y arruinarse, si era una medida para ricos, si los trabajadores de la zona estaban muertos... Muchos de los apocalípticos aquellos, como es natural, no pisan con frecuencia el centro de Madrid. Han abierto más franquicias. Y más bazares con chucherías para turistas. Hay más gente paseando y consumiendo que hace ocho años. Y los alquileres, como en cualquier parte, subieron. Por eso Martínez Almeida no sólo está a favor de la medida de Carmena, como todo el mundo sabe, sino a favor de peatonalizar más el centro, cosa de agradecer. Así que mira tú de qué sirve el ataque rudo, fanático y persistente que aventó una parte de la derecha madrileña contra la medida. Su misma derecha sigue los pasos de Carmena. Son de nuevo los de Vox, con su monóxido habitual, quienes se han quedado solitos.

La contaminación del aire destroza pulmones y al año embolsa (de manera directa e indirecta) centenares de cadáveres en la ciudad. El cambio climático, normalmente, va en serio. Y su daño está más allá de los crótalos juveniles de Greta Thumberg. Europa no acepta echar la medida abajo. Una historia es la libertad de movimiento y otra respirar mierda. El jaleo se reduce, miserable, a razones de izquierda o derecha. Pero es mucho más que ellos. Eso está bien para acusarse mutuamente de corrupción, pero resulta embarazoso cuando jibarizan lo relevante y hasta en la UE observan espantados y golpean con la fusta en la madera del burladero como los alguacilillos si en la cuadrilla alguno se pasa de listo.

Así que Manuela Carmena estaba en lo cierto (hay pruebas) y Madrid, el centro de Madrid, exigía medidas escrupulosas. Medidas de ahora. Gestión a futuro. Progreso. Con la de salvajadas que se oyeron.