- Ayuntamiento Un San Isidro con tirones de orejas a Más Madrid a derecha... e izquierda: "Es importante el respecto institucional"
Aunque a veces pueda parecerlo, el Palacio de Cibeles no es un teatro. Sin embargo, tiene sus propias bambalinas tras las que se esconden puñados de anécdotas. Ayer, por ejemplo, Reyes Maroto comparecía ante los medios, bajo el arco de acceso al Consistorio. Se refería sin tapujos a la polémica de Alpedrete, tras la no retirada de los nombres de Paco Rabal y Asunción Balaguer a su plaza y centro cultural. "La censura en la cultura a veces es fruto de la entrada de la ultraderecha en los gobiernos municipales", pronunciaba la portavoz municipal del PSOE, mientras Rocío Monasterio, que aguardaba su turno ante los medios, contemplaba la escena con los ojos como platos. Tras un cortés, protocolario y frío saludo entre ambas, Monasterio le dejaba un recado cargado de sorna a Maroto: "La ultraderecha te saluda".
Detrás de ese mismo telón asomó Begoña Villacís, la vicealcaldesa que perdió su trono el 28M. Pero que, sin embargo, mantiene una rutina que a alguno (léase José Luis Martínez-Almeida) solía sacar de quicio. Apareció muy poco antes de las 12.00, hora de inicio de los actos, con Isabel Díaz Ayuso ya presta a acceder al recinto. Hubo saludo con Inmaculada Sanz, dueña desde junio del que fuera su privilegiado despacho y, también, de aquel perro de porcelana que allí permanece. Para entonces, otros ex (alcaldes en este caso) como Alberto Ruiz-Gallardón, Ana Botella o José María Álvarez del Manzano llevaban un rato sentados en esa primera fila que fue su suya hace menos de un año. Villacís, sin los asesores de antaño, se sumergió en ese postrero cóctel de vermut y gildas.
De los ex sólo faltaba Manuela Carmena, que no pisa Cibeles (al menos en San Isidro) desde que, en 2021, recibió la Medalla de Honor junto a Botella. Porque bajo la imponente Galería de Cristal, a la que le sigue haciendo falta un aclarado de voz para entender con claridad los discursos, se encontraban Cristina Cifuentes o Ángel Garrido, que en su día fueron titulares de la Comunidad de Madrid. También Pedro Rollán, sólo que este en calidad de presidente del Senado. Acudieron con su habitual discreción Ángel Gabilondo, el Defensor del Pueblo, y el ex seleccionador Vicente del Bosque, muleta en ristre, a quien Almeida hizo un guiño desde el escenario. Y, una vez más, desplegó su contagiosa sonrisa Carlos Jean, a unos pocos metros de DJ Nano. Todo en clave musical.
Estratégicamente (o no) una de las concejalas abandonó el patio cuando la Comunidad Judía de Madrid recibía su premio. Intencionadamente (sí), todos tararearon las melodías de Hombres G cuando recogieron su galardón. Hubo quien vitoreó al Rayo Vallecano y quien se emocionó con la Medalla a la Asociación Española de Esclerosis Lateral Amiotrófica. También quien echó en falta a la alcaldesa consorte, Teresa Urquijo. El caso es que tras la algarabía, Cibeles quedó en silencio. Probablemente, hasta ese próximo Pleno que ya asoma con tambores.

